Ansiedad y comer compulsivamente, ¿cómo combatirlo?

Ansiedad y comer compulsivamente, ¿cómo combatirlo?

18/01/2018 1 Por Sara

La ansiedad, junto a la depresión, son dos males que aquejan a la sociedad “primermundista”. De hecho, más del 40% de la población española padece uno u otro trastorno, pero… ¿por qué? Veamos cómo superar la ansiedad y el comer compulsivamente.

 

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✩ Palabras clave: ansiedad, enfermedad, psicología, mente, depresión, alimentación, transtorno, autoconocimiento, abundancia, felicidad, plenitud.

 

¿Vamos a mejor o a peor?

Esa pregunta no para de pasárseme por la cabeza, ¿vamos a mejor o a peor?

Aparentemente, los medios de comunicación siempre nos hablan de que estamos en una era de desarrollo y de evolución. Que la salud ahora es mejor que nunca y blablabla pero… las cifras no acompañan.

La depresión cubre con su manto a gran parte de la sociedad “desarrollada y evolucionada”, y lo mismo sucede con la ansiedad, el trastorno maniaco-obsesivo, las fobias y las crisis de pánico (y no olvidemos el cáncer y la diabetes), ¿es realmente esta la sociedad “del futuro”? No pretendo ponerme pesimista, sencillamente quiero ser realista, porque veo incoherencias.

 

 

La ansiedad

Pero vayamos con lo que nos interesa en este artículo, ¿qué es la ansiedad?

La RAE la define como:

Estado mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad.

 

Por vivencia propia, no es un estado nada alentador. Se trata de un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para combatir alguna amenaza (fantasiosa, en la mayoría de los casos). Generalmente, la ansiedad florece cuando algo del futuro nos preocupa, sin conocer exactamente las causas a nivel mental.

Sin embargo, también hay ciertas predisposiciones que te hacen ser más propenso a desarrollar este padecimiento, ya sean factores biológicos o ambientales.

 

Ansiedad y conflictos mentales

Ansiedad y conflictos mentales

 

Sin entrar en términos médicos y/o psicológicos, y haciendo uso de la razón y de la lógica, la depresión aparece cuando uno se aferra al pasado, en cambio, la ansiedad se genera cuando nos apegamos a la incertidumbre del futuro. La consecuencia es que ni en uno ni en otro estado estamos en el aquí y ahora, es decir, vivimos sin vivir, pasando por alto el instante presente, que es lo único que tenemos.

La ansiedad puede ser evadida insanamente de varias formas (alcohol, drogas, ocio, sexo…), pero en mi caso, fue a través de la comida. Desde que era pequeña, escuchaba eso de “he engordado X kilos a causa de la ansiedad” y yo, en mi infantil ignorancia, pensaba “bah, eso es una excusa, te gusta comer y punto”, pero ahora, años después, entiendo qué querían decir de primera mano; y sí, la ansiedad puede hacerte engordar, o adelgazar.

 

 

La ansiedad y la comida

Comer por ansiedad es un bucle, un círculo vicioso, en el que te sumerges al querer huir de ese malestar que tú mismo te estás provocando.

Tienes ansiedad, comes compulsivamente, y mientras comes dejas de sentir malestar. Pero al cabo del rato, vuelven a llegar los pensamientos desalentadores y la intranquilidad, ahora añadiéndose el sentimiento de culpa por haber comido de más.

 

Esquema simple de comer compulsivamente por ansiedad

Esquema simple de comer compulsivamente por ansiedad

 

La ansiedad es una alarma más que obvia que te está diciendo a gritos que algo va mal. Pero hacemos oídos sordos a este aviso, y preferimos evadirnos, escaparnos, y la comida, así como el alcohol y otras drogas, es una buena vía. “Buena vía” porque, aunque insatisfactoria y desastrosa a largo tiempo, nos libra de nuestra carga durante un instante.

¿Cuál es la verdadera solución? Conocerse a uno mismo, y hallar las causas de esa intranquilidad. Cuando te sumerges más y más en la ansiedad y convives con ella, el tratar de huir de la ansiedad te acaba generando más ansiedad, paradójico, ¿no?

 

 

La sociedad de la huida

Y es que ese es el mayor problema, vivimos inmersos en la cultura de la huida, de la evasión. Si nos duele algo, enseguida nos medicamos, en vez de dejar al cuerpo recuperarse por sí mismo. Cada vez más, estamos olvidando que la sabiduría del cuerpo tiene el potencial suficiente para devolvernos la salud primigenia. No permitimos que haga su labor, porque nos es “incómodo” el dolor.

 

Imagen donde se ve una mano femenina sujetando un bote con pastillas y píldoras

La sociedad de la huida

 

Y es que, equívocamente, se cree que la salud es la ausencia de enfermedad. Pero, lamentablemente, que no exista una enfermedad de puertas para afuera, no quiere decir que no se esté gestando por dentro.

La salud es recuperar el pleno potencial del cuerpo, instaurar y mantener su vigor y su energía.

Aunque, admitámoslo, es complicado ser plenamente saludables en una sociedad donde prácticamente todo está destinado a mermarte la salud: sustancias químicas cancerígenas en la comida, alimentos radiados, antenas de telefonía móvil, Wi-Fi, agua con químicos y cloro, ftalatos y demás sustancias en todos los productos de higiene, maquillaje y plásticos… y eso sin hablar de nuestro estilo de vida per se.

Estamos destinados a trabajar 8 horas, en un trabajo que no nos llena, y a cumplir una vida normativa, ya sabes: “buen” sueldo, matrimonio, casa, coche, hijos, un perro, jubilación… y precisamente esto es el mayor causante de los grandes males actuales: la depresión, la ansiedad y me atrevo a afirmar que también el cáncer (y prácticamente todas las enfermedades).

 

 

Desequilibrio cuerpo-mente

La ansiedad, como el resto de trastornos y enfermedades, surge de una incoherencia entre lo que sentimos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que, en definitiva, acabamos haciendo.

Cuántos de nosotros soñamos con algo grande, pero por miedo, indecisión o inseguridad, han acabado abrazando una vida anodina, vulgar y descafeinada.

¿Cómo no vamos a tener depresión? ¿ves la violencia y el desasosiego que nos auto generamos?

Dibujo abstracto de una mujer

Incoherencias en nuestra psique

 

Resumiendo este punto, las enfermedades son desequilibrios entre la mente y el cuerpo. Hay una doctrina terapéutica muy interesante que surgió hace relativamente poco llamada biodescodificación, que precisamente, habla de que cada dolor, cada enfermedad está directamente relacionado con algún malestar mental (pero ya hablaremos de ello en otro artículo).

 

 

Entonces, ¿qué hacer?

Mi principal consejo, como sufridora de ansiedad, es que no te mediques. Las pastillas sólo te hacen olvidar que tu cuerpo te pide A GRITOS que le prestes atención. Lo único que consigues es atrasar la posible resolución del problema.

 

Has de mirar dentro de ti

 

Sí, sé por experiencia que no es fácil, y que de hecho, lo más sencillo es evadirse o empastillarse. No se nos ha enseñado a mirar dentro de nosotros, a conocernos, a controlar las emociones o a establecer hábitos saludables; en su lugar, se nos ha domesticado a través del sistema educativo prusiano para memorizar cuestiones imprácticas en nuestra vida diaria, ¿por qué? Porque interesa. Recomiendo que veas este vídeo de Youtube: El papel de la filosofía en la educación.

La ansiedad te dice que no estás aquí y ahora, estás en el futuro. El futuro siempre es desconocido para todos nosotros, por muy “seguros” que creamos estar con respecto a él.

Estás dejando pasar tu vida, desaprovechándola. En vez de dejar correr el tiempo, sin hacer nada por mejorar (si acaso, empeorando), te propongo que realmente escuches qué quiere decirte tu ansiedad.

 

 

Vale sí, pero ¿cómo cambio?

Aunque nos duela o nos cause pesar, todo es perfecto tal cual es ahora, tus circunstancias, tus relaciones… Todo se halla tal y como ha de hallarse para ayudarte a que tú, querido lector, cobres conciencia.

En vez de auto compadecerte y victimizarte porque las cosas no son como quieres, esfuérzate en cambiar las cosas.

 

Imagen del burro de Winnie the Pooh

No seas como el burro de Winnie the Pooh

 

Esperamos que sea la vida la que nos lo dé todo sin esfuerzo, pero las cosas nunca llegan así. La ansiedad es un maravilloso proceso que te otorga la valiosa posibilidad de cambiar tu vida, porque desde luego, no eres feliz con el ritmo de vida que estás tomando (si fueses feliz, no tendrías ansiedad).

Yo he estado mucho tiempo, como suele decirse en España, “pasando olímpicamente” de lo que estaba diciéndome la ansiedad. En vez de oírla, comía, me evadía y me quejaba, constantemente.

Sin embargo, la mejora plausible ha venido cuando me he puesto realmente a edificar desde 0 (o mejor dicho, desde -10) el modelo de vida que realmente quiero. Y es que no quiero ser toda la vida que me resta una persona desgraciada, que se auto compadece de sí misma y se regocija en su ansiedad y depresión.

El cambio sólo puede venir de ti, y de nadie más. Deja de esperar que alguien vaya a cambiarte la vida, porque ni tu pareja, ni tu familia, ni tu jefe (siquiera las pastillas), van a darte eso que buscas: la felicidad. Ésta sólo puedes hallarla dentro de ti.

Ya lo dijo el Oráculo de Delfos, “conócete a ti mismo”.

 

Búscate, y todo tu malestar dejará de existir

 

¿Te imaginas a una persona FELIZ con ansiedad o depresión? ¿verdad que no? ¿quieres ser feliz? Pues… ¿a qué esperas? Cada día, es un día menos.

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