¿Cómo ser uno mismo?: La cuestión de ser real

¿Cómo ser uno mismo?: La cuestión de ser real

23/01/2019 2 Por Sara

Son pocas las personas que se atreven a mostrarse tal como son. “Personas reales” me gusta llamarlas. Gran parte de la Humanidad prefiere esconderse detrás de una máscara para tapar sus vacíos. Esta máscara tiene infinitos colores y formas, pero la mayoría de estas personas “enmascaradas” coinciden en algo: tratan de ser algo que no son… como si ser “otra cosa” fuera mejor… Pero, ¿cómo ser uno mismo? ¿cómo ser fiel y real a nuestro Ser?

Esto me recuerda a un artículo que leí hace tiempo acerca de los pensamientos más comunes que tenían los enfermos crónicos a punto de morir. Efectivamente, uno de los pensamientos que más se repetía era el de haber vivido una vida que no querían en realidad.

Nota: Una cosa es  “ser uno mismo” y otra muy diferente “buscar a toda costa diferenciarse del resto”. Una cita que me acompaña allá donde vaya proviene del grandísimo Gurdjieff y dice así: “No trates de distinguirte por tu apariencia”. Ser auténtico no significa querer diferenciarse para ser especial y único. Ser auténtico significa diferenciarse inevitablemente porque se ES único.

 

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Estoy perdido… y no lo sé

Qué sufrimiento causa el vivir una vida para la que no estás destinado. Una vida que te has autoimpuesto tú, quizá porque es lo “convencional”, quizá porque es lo que quiere tu familia de ti… o quizá porque tienes miedo de hacer algo que de verdad haga vibrar tu corazón. No digo nada nuevo.

Vivimos vidas grises, carentes de sentido. Tratamos de evadirnos constantemente de la realidad para no darnos cuenta de que no estamos viviendo, de que el tiempo corre y nuestra Alma clama a gritos un cambio. Pero es más fácil evadirse con el móvil, las redes sociales, el alcohol, el sexo… o cualquier cosa, sustancia o persona a la que el ser humano es susceptible de apegarse.

 

Campesino hindú sentado a las orillas de un río

Sobre la cuestión de ser uno mismo

 

Y en este contexto, es crucial arriesgarse a ser uno mismo.Con todas las taras, heridas, vulnerabilidades y errores que se esconden dentro de uno. Con todos los talentos, pasiones, potencialidades, luces e intereses. Pero ¿cómo ser uno mismo? ¿podemos ser “nosotros mismos” al 100%?

 

¿Cómo ser uno mismo?

Podríamos decir que, en el juego de la vida, hay dos esferas, dos ámbitos. Por un lado, encontramos la esfera social, en la cual forzosamente hemos de convivir en mayor o menor grado. Es importante reconocerla y “llevarse bien” con ella, hasta un punto.

Por otro lado, se halla la esfera individual, el camino propio de cada uno, que hemos de recorrer de forma silenciosa y solitaria. Somos nosotros solos, transitando el sendero que la Vida tiene preparado para nosotros.

Cuando caemos en la esfera social, y dejamos de lado nuestro periplo individual, nos perdemos. Nos extraviamos porque adoptamos como “nuestro” lo que no lo es: nos importa encajar, ser parte de “algo” e incurrimos en la envidia y en la comparación.

 

Imagen en el que una persona, solitaria, se atreve a andar sola por un camino.

Todos deambulamos, a tientas, nuestro propio camino.

 

¿Desde dónde actúas?

El otro día, una persona muy querida me comentaba la siguiente anécdota: su hermana, de casi 60 años, llevaba tiempo queriendo apuntarse a las oposiciones de funcionario público aquí, en España.

Finalmente decidió apuntarse al examen y pasó meses y meses trabajando a jornada completa, al mismo tiempo que compaginaba su trabajo con el estudio del examen. Pocos días antes del examen, esta mujer le comentó sus dudas a su hermana. Sentía que no podía aprobar. Eran 4000 las personas que se presentaban al examen y la mayoría de ellas eran individuos jóvenes, acostumbrados a estudiar… y además, gozaban de todo el tiempo libre del mundo para poder dedicárselo al estudio de las oposiciones. En cambio, ella era casi una abuela, con poco tiempo libre y con la cabeza no tan bien puesta como antaño… ¿cómo iba a poder aprobar ese examen?

Su hermana (la persona que me contó esta anécdota), la miró muy seria y le dijo:

¿Desde dónde quieres aprobar este examen? ¿Desde tu propia burbuja personal, o desde la burbuja social? Porque si es desde ésta última, ni de coña vas a aprobar, ¿cómo podrías aprobar frente a 4000 personas más preparadas que tú? Pero si te armas de valor, y decides abordar este examen como una prueba vital en tu propio camino, entonces veremos si debes o no aprobar”.

Pues bien, esta mujer, con apenas posibilidades, decidió desde dentro de Sí misma que SÍ quería aprobar el examen. Sólo y únicamente porque resonaba con ella.

Se quedó en el puesto décimo octavo.

 

 

¿Qué quiero decir con esto?

Cuando uno deambula su propio camino, a veces se pierde… es más, ¡muchas veces se pierde! Al perdernos, caemos de lleno en el juego social de la envidia y la comparación.

En el fondo, esto es absurdo, porque nos comparamos con otra persona cuyo camino de vida es completamente diferente al nuestro. Y, de hecho, desconocemos el precio que está pagando por tener esa cosa que nosotros envidiamos. Porque sí, todo en esta vida tiene un precio (y no me refiero al precio material, ese es el de menos).

 

Imagen de una mano siendo pasada por un campo de trigo

Ser uno mismo significa manifestarse vulnerable, desnudo, ante un mundo a veces caótico.

 

Aquellos que hemos nacido en familias modestas desconocemos lo que es nacer en familias adineradas. Desconocemos lo que ha de ser vivir una vida sumida en el mayor de los lujos, las apariencias y el apego a la materia. El sufrimiento atrapa por igual a ricos que a pobres.

El Ego siempre busca compararse, querer aquello que “no tiene”. Y cuando obtiene ese algo, quiere otra cosa. El Ego siempre quiere más.

Pero ¿qué quiere tu Alma? Y con Alma me refiero a ese centro de conexión interno, a esa conciencia, esa intuición que a veces, repentinamente, aparece. Llámalo “Alma”, “Espíritu”, “Yo Superior”, “Dios”, “Conciencia”…

 

A vivir se aprende viviendo

Creo que la vida es más fácil de lo que creemos. Muchos de nosotros concebimos la vida como una lucha constante, un campo de batalla en el que las decepciones y las frustraciones se suceden. Un conflicto en el que se hace necesario evadirse y desconectarse para poder seguir “vivos”.

Me parece que hacemos la vida tan difícil y tétrica porque no somos reales, porque ni siquiera sabemos qué queremos. Estamos completamente desconectados y vivimos en piloto automático.

No somos nosotros los que manejamos el hilo de la vida, sino que es el miedo. Es la misma historia de siempre, dejar de ser quien uno es para encajar en el molde social.

Te animo a vivir los días que te quedan dotando de sentido todos los instantes que conforman tu existencia.

Es normal estar perdido; es normal y habitual sentirse desolado.

No hay que “ser” nada, no hay que conseguir nada.

El único objetivo que tenemos en esta partida vital es el de conocernos, quitarnos capas y capas de falsedad y mostrarnos desnudos ante el mundo.

 

No busques ser lo que no eres. No quieras ser como otra persona.

Éste es el único modo de encontrar la Paz.

 

Foto de la portada: Niño gritando

© Corphilium ID 1901149634240 (Creative Commons Attribution 4.0)

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