Deja de quejarte: la queja está arruinando tu vida

Deja de quejarte: la queja está arruinando tu vida

01/05/2018 6 Por Sara

Te traigo una noticia que no te va a gustar: la queja está arruinando tu vida. Hace unos días, me encontraba yo vagando por los tórridos parajes de YouTube cuando me topé con un vídeo (o él se topó conmigo, quién sabe). Este vídeo prometía cambiar tu vida en tan sólo 90 días. Noventa días pueden parecer muchísimos días, ¿verdad? Pero, de hecho, no es prácticamente nada de tiempo comparado con toda tu vida. Tres meses se esfuman casi en un suspiro. ¿Quieres aprender 10 hábitos para dejar de quejarte y mejorar tu vida desde ya? Deja de quejarte desde este instante.

El vídeo en cuestión se titula “Do this for 90 days and watch your life change”, es decir, ‘haz esto durante 90 días y mira cómo cambia tu vida’, del YouTuber y escritor americano Alex Hein, mejor conocido como ModernHealthMonk (click aquí para ver el vídeo). Sinceramente, me gustó tanto su propuesta que, lejos de guardármela para mí, quiero compartirla contigo para que, juntos, mejoremos nuestra vida y traigamos más felicidad a este mundo. Deja de quejarte, la queja está arruinando tu vida.

 

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Palabras clave: pensamiento positivo, reto, cambiar tu vida, quejarse, deja de quejarte, autosuperación, desarrollo personal, actúa, hábitos para dejar de quejarse.

 

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La queja: ese mal que te está saboteando

Antes de nada, fijemos el problema que nos está saboteando. Sí, así es, la queja, nuestra preciada compañera de viaje. Sorpresa, quejarse es malo para ti. Cuántos momentos habéis compartido juntos, ¿verdad? Pero es hora de romper y que cada uno siga su propio camino. Créeme, no la echarás de menos.

La RAE define a la queja como:

f. Expresión de dolor, pena o sentimiento.

f. Resentimiento, desazón.

f. Acción de quejarse.

Efectivamente, la queja es ese impulso de despotricar contra algo o alguien que te está haciendo sentir incómodo. Como la mayoría de nosotros vivimos en piloto automático, somos muy inconscientes con respecto a la cantidad de veces que nos quejamos al día.

 

– Mi novia está constantemente haciendo esto que me disgusta…

– Mis padres se están comportando de tal manera…

– Los amigos, los compañeros de trabajo, jefes, profesores…

 

Gran parte de la Humanidad occidental tiene quejas para dar y tomar, pero le faltarán halagos y palabras cariñosas que decir al prójimo.

Una vez identificado el problema, veamos qué podemos hacer con él.

 

Imagen de un hombre mirando el horizonte

La queja está arruinando tu vida

 

 

Deja de quejarte

Pongamos las cartas sobre la mesa. Quejarse es un hábito.Te sorprenderá saber que el Papa tiene colgado un cartel en la puerta de su casa en el Vaticano que augura “prohibido quejarse”. El texto continúa: “los transgresores son sujetos a un síndrome de victimismo con la consecuente disminución del tono del humor y de la capacidad para resolver problemas.  La sanción es doble si la violación es cometida ante la presencia de niños. Para volverse el mejor de uno mismo hay que concentrarse en las propias potencialidades y no en los propios límites, por lo tanto: Deja de quejarte y actúa para hacer mejor tu vida(fuente).

 

Prohibido quejarse

Prohibido quejarse

En el instante en que comienzas a quejarte, te colocas en una postura de víctima del destino. Todo está mal. Y sin entrar en temas metafísicos -cosa que daría para otro artículo- tu energía se hace densa y viscosa. Cuando te quejas, alejas de ti cualquier posibilidad de mejorar tu vida. Te quedas sin recursos, indefenso, mártir ante las circunstancias.

La queja es un hábito muy instaurado en esta sociedad. Está tan instaurado, que lo hemos aprendido prácticamente desde la cuna. Lo hemos asimilado de nuestros padres, nuestros vecinos, las noticias… todo son preocupaciones, pesadumbre, malestar…

Pero del mismo modo que hemos aprendido a vivir nuestra vida bajo el prisma de la queja, podemos aprender un hábito mucho más positivo. Y para llevarlo a cabo es necesario e imprescindible que dejemos de quejarnos.

Deja de darle tu tiempo y tu energía a la queja. Como bien dice el cartel del Papa:

“Para volverse el mejor de uno mismo hay que concentrarse en las propias potencialidades y no en los propios límites, por lo tanto: Deja de quejarte y actúa para hacer mejor tu vida

 

 

Prohibido quejarse: Actúa

La queja es un hábito grandioso si lo que quieres es permanecer atrapado en el mismo punto toda tu vida, sin mejora alguna. Pero si deseas algún cambio, me temo que la queja debe quedarse atrás.

Cuando nos quejamos, nos desconectamos de la vida, nos perdemos el instante presente y hacemos del AHORA algo oscuro y triste. La vida se construye instante a instante, segundo a segundo y no podemos permitirnos cargar con una molestia tan pesada.

La solución es una, y sólo una. Todas las corrientes espirituales y religiosas hablan, en esencia, de lo mismo: consciencia.

 

Imagen de un lama budista meditando

Desarrolla la consciencia y domina tu mente

 

 

 

Cómo desarrollar la consciencia

La consciencia es sinónimo de presencia. Significa estar aquí y ahora, estando despierto y registrando todo lo que le ocurre a tu cuerpo y a tu mente. Admitámoslo, cuántos de nosotros vivimos nuestro día a día completamente desconectados de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Sólo prestamos atención a nuestro cuerpo cuando enferma. Y nuestra mente nos controla a nosotros, en vez de controlar nosotros a nuestra mente.

 

Te reto a ser consciente

Sí, te reto (y me reto a mí misma) a ser conscientes durante 90 días de lo que ocurre en nuestras mentes. Te reto a estar despierto en el ahora.

Cuando aparezcan pensamientos incómodos, quejas, lamentos etc., simplemente identifícalos como tales y antes de que gastes minutos y horas sumido en esa energía, piensa:

 

¿Qué puedo hacer para cambiar esta situación?

Todo aquello que no puedas cambiar, no merece tu atención. Así de simple. Y esto implica un gran ejercicio de autoevaluación. Tienes dos opciones para manejar las situaciones que no te gusten: o las aceptas o las cambias.

Alex Hein comenta en su vídeo anteriormente citado que él vive en Portland y que observa, asombrado, cómo la gente se queja constantemente del tiempo. Es el pésimo tiempo de Portland lo que está convirtiendo a gran cantidad de gente en simples infelices. Para encaminarse hacia la felicidad, esa gente debería, o bien aceptar el terrible tiempo de Portland o mudarse. Pero mientras se está en la queja, en la inacción, el tiempo pasa y nuestra vida sigue estática anclada en el sufrimiento.

Es probable que todo aquello sobre lo que te quejas, sea cierto. Llegados a este punto, sería interesante que te empoderaras y descubrieras qué puedes hacer exactamente para mejorar tu situación.

Hay personas que, con peores situaciones que tú y que yo (familias muy pobres, enfermedades crónicas, malformaciones…) han alcanzado la felicidad. ¿Cómo puede ser posible? La única diferencia entre ellos y tú es que no se han quedado en la queja, sino que la han trascendido y han decidido actuar.

Algunos pocos ejemplos:

Lizzie Velasquez

Lizzie Velasquez

 

Nick Vujicic

Nick Vujicic

 

Sam Berns

Sam Berns

 

 

La queja es el talón de Aquiles de tu felicidad

Sin ninguna duda, si dejaras de quejarse ya mismo y prestaras más atención a lo bueno que hay en tu vida, tu vida mejoraría inconmensurablemente. El único objetivo de la queja es mantenernos en un estado de aletargamiento, amargura y enfado.

Esto tiene un porqué:

Sin duda, es más cómodo quejarse, juzgar y criticar que mover el culo y buscar alguna solución.

Aunque hallamos conseguido grandes cosas, somos incapaces de verlo. Nos hemos hundido en la queja que siempre tendremos en boca el famoso “sí, pero…”. Esto, amigos míos, nos convierte en personas amargadas, infelices y tóxicas.

Es más fácil acomodarse en el victimismo que mover el culo y cambiar.

 

 

Hábitos para dejar de quejarse:

Finalmente, te propongo unos cuantos hábitos para dejar de quejarte. Verás que fácil es que tu vida vuelva a recobrar el color que tuvo antaño y comiences a vivir desde otro paradigma mental.

1. No te compares con nadie. Cada cual tiene su propio ritmo y su propio viaje vital.

2. Nada, en realidad, es bueno o malo. Las cosas son como son y hemos de empezar a valorarlas como tal.

3. Enfócate en lo que puedes mejorar tú, por ti mismo, y no en lo que puede o debería hacer otra persona.

4. Considera en qué puedes ser mejor. Olvídate del resto. Esta es tu partida, no la de los demás.

5. Aprende habilidades valiosas, y deja al margen la economía. Aprender no siempre cuesta cientos y cientos de euros. Es más, puede ser gratis.

6. Olvídate de las cosas que ocurren a tu alrededor, y ponte a trabajar en las cosas en las que de verdad puedes hacer un cambio. Olvida la historia que te cuentas a ti mismo sobre lo que está mal a tu alrededor, porque la historia que nos contamos llega a ser más real que la propia realidad.

7. No critiques a nadie. Presta atención a tus pensamientos y cuando observes alguna crítica (hacia ti o hacia otra persona), córtalo de raíz y enfócate en lo bueno del prójimo o de ti mismo.

8. No cotillees la vida de nadie, ¿qué sentido tiene?

9. Aprende que hay cosas que no están en tu mano que cambien o no. No depende de ti el tiempo que vaya a hacer mañana, o el humor de tu pareja, pero sí puedes decidir cómo tomártelo. Volvemos a lo mismo: consciencia. No te dejes llevar por la queja, identifica tus pensamientos y actitudes mentales.

10. Sé agradecido. Dedica unos segundos o unos minutos al día a agradecer lo bueno que tienes en la vida. Escríbelo en un cuaderno al despertar o antes de dormir. Piensa sobre ello. Te dejo un vídeo que quizás te interese sobre cómo transformar tu vida a través del agradecimiento (click aquí).

 

 

Conclusión

Las cosas no siempre van a salir como queremos. Precisamente, en los tropiezos está la clave del aprendizaje de nuestras vidas. Pero es fundamental aprender a no dejarse arrastrar por los pensamientos. Ya lo dijo Buda: “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

Aprende a ser consciente de tus pensamientos y cuando veas uno negativo, no lo alimentes. Las cosas pueden no ser como queremos que sean. Pero, entonces, sal ahí y cambia tu vida. Deja de quejarte. Deja de victimizarte y de esperar que ¿Dios? ¿tu pareja? ¿tu familia? resuelvan tus problemas.

Tu vida es sólo y únicamente responsabilidad tuya, y tú y sólo tú puedes hacerte feliz.

 

No permitas que ninguna circunstancia te robe tu felicidad.

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