Hipocresía e incoherencia: la vía del autoconocimiento

Hipocresía e incoherencia: la vía del autoconocimiento

06/12/2017 2 Por Sara

Despedazamos con las críticas a todo aquel que no se comporta como queremos. También mutilamos a aquel que se comporta como, de hecho, nosotros deseamos, pero por cobardía y miedo no nos atrevemos. La incoherencia e hipocresía son las reinas de nuestra vida, y dominan cada una de nuestras esferas vitales. ¿Por qué la hipocresía y la incoherencia son la vía del autoconocimiento?

 

Otros artículos similares:

¿Somos nosotros o nuestras amistades?

El origen pagano de Halloween

Qué es la astrología kármica y para qué sirve

 

✩ Palabras clave: hipocresía, incoherencia, psicología, ego, mentiras, autoconocimiento, espiritualidad, sufrimiento.

 

¿Qué he aprendido este último mes?

Mi aprendizaje del mes ha sido… duro. Triste. He encontrado explosiones emocionales, hipocresías -propias y ajenas-, decepciones, desesperación… todo un cóctel para irse a la montaña y no querer volver al mundo.

Noviembre ha sido un mes cargado de baches en el camino. A pesar de todo, el tiempo no se frena, y hay que seguir adelante por muchos obstáculos, arenas movedizas o lagunas que encontremos en el trayecto. La vida es una consecución de desplomes y alzamientos.

 

Progresos, caídas. Dolor y alegría.

 

La mayoría de las veces, no hay evolución sin rozar las puertas del mismo infierno. Son pocos los que se forjan el éxito sin estar hartos de estar hartos. Así es. No suena tan raro cuando lo piensas dos veces.Uno se mantiene en el sufrimiento hasta que todo explota. Es difícil cambiar estando cómodo en la basura. Y aquí entran en juego muchos factores.

“Tú, hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás mejor para sacar la mota del ojo de tu hermano

Ermitaño del Tarot

Desearía a veces ser un ermitaño perdido en los bosques. Solitario y asceta.

 

 

La hipocresía como modus operandi

¿Cómo define la RAE el término “hipocresía”?

“Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

 

Siempre estamos juzgando al resto, centrándonos en sus defectos y fallos. Bien, Pepito y Menganito no son como nosotros querríamos, pero… ¿acaso nosotros somos como ansiamos? En el 100% de los casos que hay juicios hacia otras personas, hay una total falta de autoestima. Echamos pestes del resto porque, en el fondo, creemos que somos ponzoña. Y aquí entra en juego la hipocresía.

 

La crítica es la forma de vida de muchos

 

Todos clamamos a los cuatro vientos ser felices, estar muy contentos, y esas estupideces que se publican en Facebook, pero nuestros corazones están vacíos y nuestra alma sufre. ¿Por qué fingimos? ¿de dónde nace esa necesidad social de aparentar ser lo que no somos?

Permíteme decirte que muchos de nosotros somos personas tóxicas. Probablemente tú también lo seas en algún ámbito de tu vida. No tengo reparo en reconocer mi toxicidad en el ámbito emocional. Y muchas veces, más de las que me gustaría admitir, peco de incoherencia. Constantemente hago hincapié en la importancia de pensar, sentir, decir y hacer lo mismo, pero soy la primera que, muchas veces, piensa A, siente X, dice W y hace “error 404”.

La hipocresía no es otra cosa que incoherencia. Cuántos de nosotros vamos muchas veces en contra de nosotros mismos. De nuevo, soy culpable (como diría Peter Griffin “culpableee”).

 

 

¿Sobre mí?

Tengo una actitud bastante autodestructiva cuando el sufrimiento emocional llama a las puertas del alma. La ira, la tristeza, la soledad, el desamparo, el hastío vital, las ganas de morir y de desaparecer se hacen los protagonistas por unos instantes. Son un pequeño ejército de agujas capitaneado por la mente  que se clavan profundamente en el corazón. Un corazón herido, palpitante aún de vida y ansioso por ver la luz del Sol detrás de las barreras que nuestro ego ha construido. El miedo nos frena.

 

Hipocresía e incoherencia: la vía del autoconocimiento

Hipocresía e incoherencia: la vía del autoconocimiento

 

Lo curioso es que la mayoría de las veces no salimos de nuestra zona de confort por miedo, creyendo estar a salvo, pero realmente, el miedo es el camino directo sin desvíos al sufrimiento. La mayoría de personas convalecientes antes de morir desearían haber vivido sus vidas sin miedo. Desearían no haber vivido la vida que otros querían que viviesen. Cuántos de nosotros no cumplimos nuestros sueños por miedo, por el qué dirán, por comodidad. Excusas.

Todos tenemos una serie de valores intrínsecos a nuestro ser, aunque muchos desconozcan cuáles son. Generalmente, son pocas las personas que se paran a pensar sobre sí mismas y sus vidas. Aún son menos los individuos que determinan en qué personas quieren convertirse. Desde luego que es un camino largo, incluso da escalofríos mirar hacia adelante. Siquiera puede divisarse aún la cima de la autorrealización entre tanta neblina de toxicidad. Pero las personalidades fuertes se forjan con autodisciplina, no con indulgencia, indecisión y lástima.

 

Somos lo que hacemos, y lo que hacemos es nuestra vida

 

 

La incoherencia humana

Cada instante de incoherencia, es un momento de autodestrucción. Todos nosotros sin excepción somos diamantes en bruto, seres increíblemente audaces, capaces de todo, fuertes, valientes. Pero son demasiados pocos los que deciden firmemente transitar la solitaria vía del autodesarrollo.

A medida que te moldeas en base a tus valores, lo más probable es que te desprendas de gran parte del círculo social que hasta entonces te acompañó. Ya no compartís el mismo estadio de evolución. Como suele decirse el dicho “busca ser el tonto entre los más listos, en vez del listo entre los tontos”.

Tu alma, tu Maestro te mantiene conectado al origen, pero pocas veces nos permitimos escuchar su tenue voz. En vez de eso, escuchamos la voz del cuerpo. Éste nos pide comer, tener pereza, desidia, ociosidad, satisfacer todas sus falsa necesidades.

El cuerpo suele aliarse con la mente débil, y entonces caemos en el juego. Y lo triste es que vivimos nuestras vidas de acuerdo con nuestro consentido cuerpo, adicto al placer inmediato. Y de tanto consentirlo, y malcriarlo a él y a la mente, nos matamos lentamente. Porque la salud, hoy día, genera cierto esfuerzo. El éxito merece voluntad. La felicidad se forja paso a paso en el camino de la perseverancia.

 

Hipocresía e incoherencia

Hipocresía e incoherencia

 

Alguien que no se trabaja a sí mismo, no puede alcanzar el éxito ni puede ser feliz. Porque la felicidad no es ignorancia, es auto-conocimiento.

Y en este punto, ¿qué hacemos con las emociones que no son tan afables según el canon social, como la ira, la desesperación o la tristeza?

 

 

Mister Wonderful y su falsa positividad

Mister Wonderful y el cúmulo de hipocresía americana se han encargado de hacernos creer que para ser felices (una felicidad barata, vacía e insulsa) hemos de ÚNICAMENTE abrazar la alegría y despachar el resto de emociones. Qué curioso, hay cuatro emociones básicas (Alegría, Tristeza, Rabia y Miedo) y sólo una de ellas es positiva. Todo tiene su contraparte positiva, y su contraparte negativa. Prácticamente todos los artistas han gozado de una tristeza dramática e inspiradora que les ha dado alas para componer, pintar, bailar o inventar.

 

Vómito positivista

¡Disfruta! si lo dice Mister Wonderful, será verdad!

 

Las emociones van y vienen, y debemos dejarlas fluir, no anquilosarlas y esconderlas (luego nos sorprendemos de que tenemos un tumor). La cuestión es no aferrarnos a ellas, porque nos hemos autoetiquetado como “víctimas” o “sufridores”. Todos tenemos un pasado en mayor o menor medida cargado de abandonos, miedo, reproches, aversión, y todo un cúmulo de energías desfavorables, por muy Mister Wonderful que pretendamos aparentar ser. Pero eso no nos define, a no ser que queramos quedarnos en la imagen de victimas. Somos lo que decidimos ser.

 

Auto-hipocresía: ¿cuántos de nosotros nos autoengañamos?

La auto-hipocresía la llevamos tan oculta en nuestro ser, tan, TAN camuflada en los abismos más profundos de la conciencia, que descubrirla en su totalidad lleva décadas de arduo e incesante trabajo sobre uno mismo. La vemos en el resto, no en nosotros mismos, pero… ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Como si nosotros fuéramos mucho mejores que el prójimo…

Somos una sociedad enferma que insta a la locura, a la auto-destrucción y a la histeria, y aquel que está cuerdo es considerado “loco” por el resto. Se nos enseña a criticar y quejarnos (fijaos en los programas usuales de TV), pero no se nos enseña a generar la necesidad de auto-mejora.

 

Lindsay Lohan es un buen ejemplo de auto-destrucción

 

Sólo podemos atisbar nuestras hipocresías viéndolas reflejadas en el prójimo. Esto es algo que también hago incorrectamente, y por tanto, incoherentemente (“culpableee”). Tengo una tendencia exagerada a auto-retraerme y aislarme, lo cual ya dice mucho de mí. Aislarse y meditar está muy bien (es más, aconsejo hacerlo), pero eso hay que ponerlo en práctica en el mundo.

 

“La hipocresía es el colmo de todas las maldades”

 

Creo que debería de haber un equilibrio entre sociabilidad y soledad, pues en la soledad te descubres a través de tus encuentros con el resto (una cosa sin la otra no funciona). Son el yin y el yang del auto-desarrollo.

Artículos relacionados