Indecisión: Todos tenemos miedo

Indecisión: Todos tenemos miedo

22/11/2017 4 Por Victor

En vez de empezar a hablar de la indecisión directamente, creo conveniente dar un contexto. Quiero tratar el tema de las personalidades. Todo aquello que nos define, nos marca y nos da una identidad. Cada uno se identifica con unos valores o unas ideas abstractas. Me parece una materia curiosísima: cómo conseguimos definirnos y distinguirnos internamente del resto de personas.

Sea desde la perspectiva que sea, más sana o más insana, nos desligamos del resto de la humanidad. Nuestra “mente” es especial, no existe ninguna otra igual a la nuestra. No por completo, en todos y cada uno de los recovecos, trampas y líneas mentales posibles.

Es inevitable a mi parecer, ya que a cada uno de nosotros nos moldea un contexto social, una historia pasada, unas relaciones presentes o un condicionante de nacimiento (biológico, mental y espiritual). El producto de todo ello es el carácter, el comportamiento. Sin más, hablemos de la indecisión: nuestro mayor obstáculo en la vida.

 

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✩ Palabras clave: emociones, miedo, límites, autoboicot, autosabotaje, autoconocimiento.

 

La indecisión del ser humano

Pues bien, tengo infinidad de conductas de comportamiento interesantes sobre las que abrir debate y hablar. Como ser vivo, somos realmente increíbles. Y algunas veces totalmente innecesarios. Como no, la perspectiva desde la que abordo estos comportamientos es subjetiva, lo más probable es que yo no tenga el mismo esquema mental sobre la “valentía” que mi vecina. Así que dejemos bien claro desde el principio que esto no es un examen psicológico objetivo y neutral. Es un ejercicio de auto-conocimiento y curiosidad extrema.

Como primer sujeto a estudio, he elegido la indecisión, en mi caso íntimamente ligada a la autoindulgencia o autocompasión. La indecisión es una emoción ligada al miedo, a represalias o desengaños. Biológicamente, veo un nexo a aquellos momentos en los que había que decidirse por atacar al mamut, o echar a correr. Un sistema necesario para medir las distintas opciones y su viabilidad.

 

Homer Simpson dudando entre ¿Cerveza o Donut?

¿Cerveza o Donut?

 

 

Aspecto biológico de la indecisión

Hoy en día no nos quedan mamuts a los que enfrentarnos. Nuestro modo de vida ha cambiado drásticamente. En la mayoría de casos (los que puedan leer esto al menos) no luchamos por sobrevivir: ya no hay depredadores, ni tenemos que migrar por cambios de estación. Y sin embargo, seguimos conservando esos instintos que nos mantuvieron vivos. Esos instintos se han traducido para seguir siendo útiles. Se han transformado para actuar en nuestro nuevo paradigma, dando lugar a nuevas emociones, sentimientos y situaciones.

En vez de sentirnos indecisos por entrar en una cueva desconocida, sin saber si habrá un oso dentro, ahora estamos indecisos por elegir el sabor del helado. No tiene por qué ser un ejemplo tan insulso, pero lo cierto es que se da. Desde decidirnos a declararnos al chic@ que nos gusta, a pedir una hipoteca nueva, el abanico de situaciones es amplísimo.  Lo que más presente está en nuestra mente, es lo que genera la mayor incertidumbre, ya que cuanto más queremos hacer algo más miedo hay de estropearlo.

 

Y así se explica por qué cuando “Pepón” entra en una discoteca y ve a dos chicas, siente un mayor miedo por ir a hablar con aquella que más le atrae. E, irónicamente, se puede dar el caso de que acabe acercándose a la otra.

 

¿Os dais cuenta del sarcasmo que encierra? 

Frente a las mismas consecuencias, que podrían ser conocer a la chica y quedar otro día para seguir conociéndoos; el miedo, a través de la indecisión, nos incita a hacerlo con quién nos ofrece una atracción menor. La extraña idea de arruinar las posibilidades acaba dando lugar a evitar por completo dicha posibilidad… Me fascinan algunos comportamientos humanos.

 

Imagen de un frame de la serie Futurama donde aparecen varios personajes

Muerte por kiki

 

Se ha vuelto un arma de doble filo, a la que no le prestamos la suficiente atención. Me atrevo a afirmar que muchas de las dudas que tenéis no son tan graves como parecen. O que si ponéis orden en vuestra mente y os centráis en lo que podéis hacer de verdad, se aclara enormemente y ya no parecerá tan difícil.

 

Pepón tiene que pagar el alquiler de su piso y tiene de tiempo hasta mañana, pero no tiene suficiente dinero para ello. Está trabajando desde hace 3 meses de camarero, y le da vergüenza pedir un adelanto de este mes, por si se compadecen de él y por miedo a que no le siente bien al jefe.

 

Su situación, si se deja de tonterías, es mucho más simple de lo que él mismo piensa, porque es muy probable que Pepón le esté dando muchas vueltas y le haya creado un gran conflicto interno. Puede hablar con su casero, para que le de algo más de tiempo hasta que cobre del trabajo, o le puede pedir el adelanto al jefe. Cómo se lo tomarán cada uno está fuera de su control, y por tanto es irrelevante. Pepón sólo puede decidir a cuál de las situaciones prefiere enfrentarse él, no los demás. Y si ninguna de las opciones le sale bien, tendrá que pedirle dinero a algún amigo o ingeniárselas. Pero mantenerse en la indecisión de no pedir un adelanto no arregla nada, alarga el problema. Es posible que el jefe entienda su problema y acepte darle el adelanto, pero eso lo sabrá si lo pide.

 

La clave de la cuestión

A eso me refiero con quitarnos tonterías de la cabeza. Mantenemos excusas y razones en nuestra cabeza que son totalmente externos a nuestro control, los usamos para justificarnos y seguir indecisos e inmóviles.

Cabe destacar que la indecisión no actúa por sí sola. Está ligada a la determinación, la comodidad… Dependiendo de la situación, este conjunto de emociones se inclina a favor o en contra de dar el paso. Es una balanza personal en constante equilibrio.

 

Pepón no se atreve a entrarle a la chica que le gusta, pero es el primero en admitir cuándo no sabe algo.

 

Ya sabéis cómo funcionáis cada uno. Dónde tenéis mayor dificultad para tomar una decisión y dónde lo hacéis sin dudar. Eso es parte de vuestra personalidad ^^.

¿Y de qué nos sentimos más indecisos? Exacto, de lo que más queremos.

Tenemos que hacer el esfuerzo de identificar este comportamiento, porque nos priva de centrarnos en nuestro camino, en aquello que deseamos de verdad, por miedo a perderlo… y acabamos sin siquiera empezarlo.

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