Mejora tu vida a través de tus creencias

Mejora tu vida a través de tus creencias

28/07/2018 5 Por Daniel

Las creencias son algo que a todos nosotros nos pesan, queramos o no. Las tenemos de todos los tipos, positivas, neutras y negativas. Sin embargo, nos interesa -¡y mucho!- cosechar creencias positivas para prosperar. Prepárate, que llegan curvas. Coge la tacita de té o café, las gafitas para leer y… adelante. Cambia tus creencias con los siete caminos de la relativización

 

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Palabras clave: psicología, psicología transpersonal, creencias, ego, miedo, inseguridad, asertividad, positividad, pensamiento, mente.

 

Los “narcirema”

«Los nacirema son un pueblo que vive al norte de una vasta extensión de tierra de Norteamérica. Su localización geográfica exacta es tan amplia que es difícil de concretar, pero podríamos establecerla entre los territorios de los Cree (Canadá) y los Yaqui y los Tarahumare de México, así como de los Carib y los Arawac de las Antillas.

Tal vez conozca a su héroe Notgnihsaw, que realizó hazañas increíbles.

Lo más notorio de los nacirema es el Ritual del Cuerpo, que realizan al menos una vez al día. El ritual consiste en arrodillarse ante una fuente, y es que cada hogar está provisto de una,  observar su cuerpo ante una superficie reflectante y asearse y acicalarse. Otro hecho que denota la sacralidad de ese lugar, es que suele ser donde guardan los tónicos y cataplasmas que preparan los Hombres Medicina (miembros muy distinguidos de este pueblo).

La alta alcurnia de esta tribu, se distingue, o así se ha observado, por la posesión de un artículo de lujo que ellos llaman elibomotua. Se han encontrado resquicios de estos objetos a lo largo de toda la región que ocupan los nacirema, de varios colores y tamaños. Cuanto mayor la clase social, más de estos artículos poseen».

 

Esta pequeña historia es un recurso que utilizan a menudo los antropólogos para explicar que la cultura es un concepto relativo y la importancia de estudiarla de manera objetiva, sin juicio de valor.

Invito a quién esté leyendo esto a leer nacirema al revés, y así descubrir de qué conocido pueblo estamos hablando en realidad y qué clase de objeto son los elibomotua. Yo hago esta historia mía ahora, pues también me permite intentar transmitir la importancia de las creencias en nuestras vidas y una gran herramienta: relativizar.

 

 

¿Qué son las creencias desde una perspectiva psicosocial?

Ver: Ciencia ¿verdad o método?: Avance hacia la psicología transpersonal

La psicología nos describe las creencias como el sentimiento personal de certeza sobre el significado de algo. Esto es, la consideración de la misma como verdad por el que la profesa. Podemos decir que son ideas, esquemas cognitivos, que interrelacionan conceptos que figuran en nuestra memoria. Bajo este prisma, elaboramos la valoración subjetiva que hacemos de nosotros mismos, del resto y del mundo que nos rodea.

Existen diferentes clasificaciones de las creencias en función de varios criterios, que no merece la pena exponer aquí, pero sí es importante aclarar que algunas creencias pueden limitarnos y bloquearnos, incluso generar una sensación de malestar.

Por otro lado, nos hacen la vida más fácil, nos ayudan, por ejemplo, a no entrar en pánico por la noche al ponerse el Sol, porque al contrario que los antiguos Egipcios, no tenemos la creencia de que podría ser devorado por una enorme serpiente.

 

Creencias: Los siete caminos de la relativización

Creencias: Los siete caminos de la relativización

 

Hay una distinción entre creencias que sí nos puede resultar interesante:

  • Creencias sobre las propias capacidades. ¿Qué se me da bien? ¿De qué soy capaz? Son el «creo que soy capaz de».
  • Creencias sobre la identidad. ¿Cómo nos vemos? ¿Cómo nos ven? ¿Cómo somos realmente? Son el «creo, luego existo».
  • Creencias sobre las propias creencias. ¿Qué creo que creo? Son el «creo creer que creo».

 

La «no creencia » es impracticable, pues lo único que sucede es que tenemos otra creencia contraria que rechaza en lo que no creemos. Todos, sobre todo en lo que se refiere al grupo social normativo, tenemos la creencia de que «las cosas deben ser de cierta manera», a modo de libro de leyes no escritas.

Si bien es cierto que todo grupo necesita unas creencias que le sirvan de guía moral, de convivencia, funcional y de actuación, cuando aparece un problema deberíamos plantearnos si está subordinado a una creencia. Sobre la base de que no se puede «no creer», está la base que nos permite modificar nuestras creencias, adaptándolas mediante la experiencia de modo que nuestro modo de vida sea óptimo en cuanto a la relación con nosotros mismos.

Te invito a realizar el siguiente ejercicio para explorar cuáles son tus creencias, respondiendo las siguientes preguntas:

 ¿Cómo veo el mundo? ¿Qué es la vida para mí? ¿Qué significan para mi los demás? ¿Qué espero del futuro? ¿Cómo me afecta el paso del tiempo? ¿Qué valores tengo? ¿Qué relación tengo con el dinero/trabajo?

 

Creencias: Los siete caminos de la relativización

Creencias: Los siete caminos de la relativización

 

Enfatizando las metacreencias. ¿Qué es relativizar?

Me remito ahora la historia de los nacirema. Las creencias, por regla general, no están basadas en nuestras vivencias empíricas sino en la interpretación subjetiva que hacemos de ellas.

Nuestra mente, como si de una lente caleidoscópica se tratara, transforma la realidad. Un pueblo tan conocido como es Norteamérica, si nos despojamos de la subjetividad de las creencias, se nos hace tan desconocido como cualquier tribu perdida de Papúa Nueva Guinea. Una vez relativizado todo, mediante la observación, es posible detectar las creencias y tratar de cambiarlas.

 

Una metacreencia es, simplemente, una creencia sobre nuestras propias creencias. Desde «yo es que siempre tengo razón en lo que creo» a «pensar de este modo me está limitando», ambas metacreencias nos predisponen a una manera de actuar muy diferente.

La vida, sin el menor atisbo de duda, nos pone en situaciones difíciles, dolorosas, injustas, inabarcables por nuestra capacidad de control. Es imposible encontrar la solución perfecta a nuestros problemas. «El contacto con la realidad provoca angustia», dijo hace tiempo un famoso psicólogo. Y es que no deja de ser cierto que, objetivamente, hay situaciones que nos pueden abatir, dejándonos en la más oscura de las noches del alma, mas en ocasiones es el aumento exponencial del sufrimiento que implican nuestras creencias lo que nos abate.

 

👉 ¿Ejemplos de este tipo de creencias? «Voy a vivir solo/a toda la vida», «sin pareja no soy nadie», «tengo que conseguir la aprobación de mis padres»…

 

 

Un posible medio de solventar estas creencias, o cuando nos invadan los  insidiosos pensamientos negativos (en íntima relación con las creencias), es relativizar. Gracias a las metacreencias, podemos utilizar esta técnica que puede resultar de utilidad para, gracias a nuestra conciencia de ellas, moldearlas para vivir una vida más plena.

Por relativizar hago referencia a tomar distancia emocional de las cosas, a otorgarles ni más ni menos que el valor que tienen a nuestros problemas, tratando de ser lo más objetivos posible.

 

Creencias: Los siete caminos de la relativización

Creencias: Los siete caminos de la relativización

 

(*) NOTA: Importante aclarar que relativizar funciona muy bien con los pensamientos negativos. Las creencias requieren de un trabajo constante y consciente continuo, debido a que son maneras muy arraigadas de interpretar la realidad.

 

Los siete caminos

Te dejo aquí siete caminos, siete trucos, siete herramientas que puedes emplear para relativizar, tomar distancia de tus pensamientos negativos y con el tiempo cambiar tus creencias.

 

1º. El camino del aventurero/a

Compara con otras experiencias que hayas vivido. Echa la vista atrás y contempla todas tus conquistas y tus derrotas. ¿Qué has aprendido de ellas? Estoy seguro que has superado obstáculos difíciles.

Si relativizas tus problemas actuales con los del pasado, tal vez encuentres patrones de afrontamiento útiles. Y siempre es útil recordar que ya venciste una vez. Ante todo: sinceridad con uno mismo, conoce tus propios límites y actúa en consecuencia.

Como buen aventurero, ¿qué harías si salieras a vivir?  Lectura recomendada: El caballero de la armadura oxidada – Robert Fisher.

 

El caballero dela armadura oxidada

El caballero dela armadura oxidada

 

2º. El camino del contador/a de historias

Imagina que estás viendo una película/ ¿qué le recomendarías hacer un amigo? Algo muy característico del malestar propio es el sentimiento de urgencia que lo acompaña. Que nadie ose contradecirnos en que lo que nos pasa tiene vital importancia en el devenir de la historia del mundo reciente. En cambio, en los demás, al relativizar y tomar distancia, no parecen gran cosa.

Imagina que estás viendo una película de tu propia vida como espectador. Siente la tensión pero no dejes que te domine. ¿Conoces la sensación de estar viendo una película de miedo en la que la protagonista va irremediablemente hacia las tinieblas en las que se esconde el asesino y no dejas de gritarle que se te la vuelta? Creo que se entiende el concepto. No sigas dándole vuelta al problema, a la creencia.

Da la vuelta. Aplícate el consejo que le darías a tu amigo. Relativiza. Película recomendada: High Fidelity.

 

High Fidelity

High Fidelity

 

3º. El camino del doncel/ la doncella

Mejora la autoestima y la autoconfianza. Creo que poco hay que decir al respecto. Confiando en uno mismo, con una imagen positiva del yo, conocemos hasta donde llegamos y no dudamos en pedir ayuda si la situación nos supera. Con una autoestima emergente, las emociones y pensamientos negativos son metas con las que lidiar, no obstáculos que enfrentar.

El viaje de la búsqueda de aprobación hacia el respeto por uno mismo no es fácil, ¡estúpido de mí si dijera tal cosa!, pero sin duda este don nos otorga fuerza para superar casi cualquier obstáculo. Película recomendada: Matilda.

 

Matilda

Matilda

 

4º. El camino del místico/a

Medita. Piensa en la inmensidad del Universo.  Respira. Deja atrás el ego por un instante y contempla el cielo. Vivimos en un pequeño arca interestelar azul, una pequeña mota viviente en una vasta galaxia, con miles de soles girando y girando eternamente. ¿Te sientes ahora un poco más pequeño? Entonces qué pequeños deben de ser los problemas de semejante enano.

Sé consciente de la fugacidad de la vida, medita sobre los aspectos trascendentales del Ser. Canción recomendada: Take Me Away – Globus.

 

Take Me Away – Globus

Take Me Away – Globus

 

5º. El camino del bufón/a

¡Sentido del humor! ¿De qué gran problema del pasado te ríes ahora? ¿La situación se va tanto de las manos que tu vida parece un chiste malo? La seriedad y el saber estar sin duda son grandes virtudes, pero nunca hay que dejar de lado esa parte infantil y juguetona.

Relativiza riéndote de tus miedos. Libro recomendado: Un trabajo muy sucio – Cristopher Moore.

 

Un trabajo muy sucio - Christopher Moore

Un trabajo muy sucio – Christopher Moore

 

6º. El camino del guerrero/a

Ponte en la peor situación y supérala. ¿Qué es lo más grave que podría pasar? ¿Saldrías adelante? Ponte en la peor de las situaciones y crea estrategias desde ahí. Seguro que en tu bolsa tienes más recursos de los que imaginas, si osas enfrentar a tus propios dragones.

Relativiza a través de la magnificación del miedo. Lectura recomendada: El arte de la guerra – Sun Tzu.

 

El arte de la guerra – Sun Tzu

El arte de la guerra – Sun Tzu

 

7º. El camino del sabio/a

Lee. Conoce nuevas culturas. Investiga al ser humano. Mira más allá de las creencias impuestas y autoimpuestas mediante la comparación de diferentes culturas. Que el conocimiento sea tu mejor arma.

Abre la mente a concepciones completamente diferentes de las que conoces. Libro recomendado: Ciencia, magia y religión­Bronislaw Malinowski.

 

Ciencia, magia y religión - Bronislaw Malinowski

Ciencia, magia y religión – Bronislaw Malinowski

 

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Al igual que los pinzones de Darwin, sólo nos queda adaptarnos al medio. En nuestra mano está concebir el mundo como una debacle, un perpetuo yet to come Armagedón que nunca llega o como un lugar en el que, aceptando la incertidumbre que le es inherente, vivir con confianza, atención plena y buscar el pedacito de felicidad que nos corresponde por el mero hecho de haber nacido.

Ya seamos nacirema, seloñapse o de cualquiera de las tribus que pueblan nuestro mundo, no seamos esclavos  de nuestras creencias, porque sin ser libres de nuestras propias creencias la libertad en el resto de ámbitos no tiene ningún tipo de sentido.

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