Mitología griega y astrología (I): Los planetas exteriores

Mitología griega y astrología (I): Los planetas exteriores

11/03/2019 0 Por Sara

En esta entrada vamos a ver la relación entre la mitología griega y astrología ocupándonos primero de los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón). Es bien sabido que las antiguas civilizaciones contaban con una sabiduría ancestral profundísima. A pesar de ello, se nos ha inculcado la idea de que los antiguos pueblos paganos no eran más que trogloditas y bárbaros estúpidos.

La mitología pretendía ser un medio para explicar los diferentes fenómenos astrológicos y astronómicos. Para ello, se usaban alegorías y metáforas que, lejos de ser mera “simpleza”, escondía un conocimiento insondable.

Recordemos que en la Antigüedad, astronomía y astrología eran una sola ciencia: el estudio holístico de los astros tanto en su concepción material como energética. Y de hecho, la astrología como ciencia gozaba de tal prestigio, que todas las casas reales y nobles contaban con su propio astrólogo personal. Incluso en la actualidad muchos políticos han afirmado contar con la asesoría de un astrólogo.

 

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Mitología griega y astrología: un viaje al pasado

La mitología no es solamente la agrupación de una serie leyendas sobre seres supra-humanos. Estas leyendas simbolizan las energías inherentes del Cosmos. Su estudio otorga gran conocimiento acerca de la naturaleza de cada planeta o signo astrológico.

Aunque nos cueste creerlo, la mitología tiene un componente mucho más espiritual de lo que creemos. Nos cuenta simbólicamente cómo brotó la materia, todo lo que conocemos ahora, desde la Nada (eso que en Cábala se llama Or-En-Sof). Efectivamente, lo mismo trata de explicar el Árbol de la Vida de la Cábala. Paradójicamente, son muchísimas las similitudes que tiene la mitología griega con la Cábala.

Asimismo, y como es natural, la mitología griega se asemeja enormemente a otras cosmogonías, como la egipcia, la védica o la hinduista.

 

Mitología griega y astrología: Nix y su hijo Hipnos

Nix y su hijo Hipnos (la noche y el sueño)

 

Los dioses greco-romanos y la astrología

Veamos algunas relaciones entre los Astros y los Dioses greco-romanos. Por el momento, vamos a centrarnos en los planetas principales, dejando de lado los asteroides (entre los que se encuentran Atenea, Psique, Quirón y Eros).

 

Mitología griega y astrología: planetas interiores

Mitología griega y astrología: planetas interiores

 

Mitología griega y astrología: planetas exteriores

Mitología griega y astrología: planetas exteriores

 

 

La Teogonía de Hesíodo

Teogonía literalmente significa ‘Origen de los Dioses’. La Teogonía de Hesíodo es uno de los documentos más antiguos donde se narra la creación del Universo y la genealogía de los diferentes dioses. Fue redactada entre los siglos VIII y VII a.C.

Al principio, sólo existía el “espacio vacío” que podemos identificar con el Caos (el estado primordial del Cosmos antes de que existiese nada). Caos se relaciona con la figura del Huevo Primordial de los mitos órficos.

 

Representación del Huevo Primordial o Huevo Cósmico del Orfismo

El Huevo Primordial o Huevo Cósmico del Orfismo

 

Más tarde, germinó Gea (la Tierra). Y tras ella, nacieron Eros, Érebo (el infierno, las tinieblas) y el Abismo (Tártaro). Eros se relaciona en la actualidad con el asteroide 433 Eros.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” Génesis 1:2.

Gea, en este momento, simboliza la materia en proceso de manifestarse. Se asemeja a la Shejiná cabalística y a la Shakti hinduista (figuras femeninas arquetípicas). Eros representa el anhelo de amor erótico y su consiguiente transformación. Eros es la fuerza espiritual que obliga a los átomos a juntarse y mezclarse.

 

"Gea", por A. Feuerbach (1875)

“Gea”, por A. Feuerbach (1875)

 

De Caos también nació Nix, denominada popularmente como Nocte o Nox, es decir, la diosa primordial de la Noche. Érebo es el infierno, el principio masculino o yang, y Nix es la noche, el principio femenino o yin. Al mezclarse ambos por acción de Eros, nacen los dos luminosos: el Éter (elemento más sutil y puro que el aire) y Hemera (diosa primordial del Día, también conocida como Amar o Dies). Como vemos, de la unión de los principios yin y yang de la oscuridad, nacen los principios yin y yang de la Luz.

“Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz” * “Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas” – Génesis 1:3-4

 

Mitología griega y astrología: Nix, Érebo, Éter y Hemera

Mitología griega y astrología: Nix, Érebo, Éter y Hemera

 

De Gea brotó Urano, y de la unión de ambos nacieron los 12 titanes. Gea y Urano es la primera pareja arquetípica. Urano simboliza astrológicamente el anticonformismo, la revolución, la necesidad de Libertad del Espíritu, cuyo signo regente es Acuario. Es por ello que en esta llamada Era de Acuario la energía que reine sea el disconfort, la rebelión y los movimientos sociales cobren gran importancia.

Al nacer el duodécimo titán (Cronos), Gea y Urano decretaron que no volvería a nacer ningún otro titán. Por ello, dieron a luz a los cíclopes y a los hecatónquiros (gigantes de 100 brazos y 50 cabezas).

 

Dibujo de un hecatónquiro

Los hecatónquiros recuerdan a los arquetipos divinos de las religiones orientales.

 

 

Saturno: el karma, la severidad, el Maestro

El más joven de los 12 titanes nacidos de Gea y Urano era Cronos, es decir, Saturno. Éste era un titán terrible y maléfico y, por ello, llegó a castrar a su padre Urano. Tras ello, se alzó como regente de los dioses junto a su hermana titánide y esposa Rea (la cual simboliza la menstruación y la fertilidad). De paso, Cronos aprovechó y encerró a sus hermanos los cíclopes, los hecatónquiros y a los gigantes en el Tártaro. Homero exaltó la imagen de Rea como “madre de todos los dioses”. Esta titánide guarda una gran relación con la Luna. Cabe también señalar que el nombre de Rea en latín es Opis, es decir, ‘abundancia’.

 

"Cronos castrando a su padre Urano", G. Vasari (1564)

“Cronos castrando a su padre Urano”, G. Vasari (1564)

 

Como bien dice el dicho: “cree el ladrón que todos son de su condición”. Por ello, Cronos, temeroso de que alguno de sus hijos hiciera con él lo que él mismo hizo con su padre, decidió devorar a todos y cada uno de sus vástagos a medida que éstos iban naciendo (recordemos el famosísimo cuadro “Saturno devorando a su hijo” de Francisco de Goya).

 

Saturno devorando a su hijo

Saturno devorando a su hijo

 

Rea llegó a odiar hasta tal punto a Cronos que, cuando Zeus iba a nacer, la titánide acudió a Gea y a Urano para pedirles consejo. Así pues, Rea decidió esconder al pequeño en el monte Ida (Creta) y envolver una piedra en un pañal. De este modo, le hizo creer a Cronos que esa piedra era su hijo.

 

Cuadro de Rea dándole la piedra a Cronos

Rea dándole la piedra a Cronos

 

 

Júpiter: la justicia y los valores morales

Cuando Zeus (Júpiter) creció, decidió ejercer Justicia. Envenenó a su padre con un ungüento que hizo vomitar a sus hermanos y a la piedra. Tras este fortuito acontecimiento, Cronos y Zeus lucharon por el trono del capitolio divino. Zeus liberó a los cíclopes del Tártaro y junto a sus hermanos, vencieron al maléfico Cronos y lo desterraron para siempre en el Tártaro.

Hay muchas teorías sobre quién crió a Zeus los años que permaneció oculto en el monte Ida. La mayoría de historiadores apuntan que fue Gea quien lo crió. Sin embargo, otros estudiosos sostienen que fue o bien la cabra Amaltea, la ninfa Adamantea, Melisa (sacerdotisa de Démeter) o la ninfa Cinosura. Sea como sea, de poco importa.

 

Júpiter, Mercurio y la Virtud

Júpiter (izq), Mercurio (centro) y la Virtud (dcha) por Dosso Dossi (1518).

 

Vemos pues que no es casualidad que la astrología tradicional relacione al planeta Saturno con el karma. Saturno, junto con Plutón y Marte, son los planetas más kármicos y conflictivos de toda una carta astral, imponiendo siempre pruebas y bloqueos.

Júpiter, por su parte, simboliza en astrología los valores morales, la Justicia, la religión, los viajes, la filosofía, la “heroicidad”. Zeus liberó mesiánicamente a sus hermanos del malvado “karma”, amparado bajos unos férreos valores morales. Por ello, se alzó victorioso como rey del Olimpo.

La energía de Júpiter, en esencia, siempre es benéfica (de hecho, se le conoce como el “Gran Protector” o “Gran Benefactor”). Saturno, sin embargo, emana una energía gris, melancólica, oscura y muy conflictiva. Por ello, Saturno es el Gran Maestro de la astrología, el Padre severo que nos castiga y nos insta a aprender estrepitosamente.

 

 

Neptuno: La fantasía e ilusiones

Uno de los dioses que Zeus salvó del vientre de Saturno fue Poseidón (Neptuno). Este dios es el protector supremo de todos los mares y aguas, y todos los habitantes y transeúntes de las aguas deben obedecerlo. Neptuno no vestía ropajes lujosos ni excéntricos, pues su mera presencia ya intimidaba al más poderoso de los héroes. Fue muy aclamado en Atenas y en Corinto, y sus ciudadanos temían hacerle enfadar, pues sus emociones, fluctuantes como el agua, podían provocar absolutas calamidades.

En la Ilíada se comenta que cuando los tres dioses primordiales (Zeus, Hades y Poseidón) se rifaron a suertes el Mundo, la Tierra y el Cielo fueron destinados a Zeus, los mares fueron dados a Poseidón y en Inframundo fue otorgado a Hades.

 

Poseidón con su séquito marino

Poseidón con su séquito marino

 

Poseidón tenía su hogar en el gran Abismo marino, donde todo es engañoso, oscuro, mágico e irreal. Neptuno astrológicamente gobierna todo lo relacionado con los sueños, las ilusiones, las alucinaciones, la fantasía, la imaginación, la confusión… También es un planeta profundamente espiritual. Su signo regente, Piscis, es el culmen espiritual del Zodíaco (aunque su energía se ve más claramente cuando se tiene Piscis como Ascendente y no como signo solar en la carta astral).

Una energía de Neptuno benéfica nos otorgaría una profunda naturaleza mística, imaginación, fantasía y grandes capacidades artísticas. Sin embargo, los aspectos negativos de Neptuno pueden dar lugar a drogadicción, problemas mentales, fanatismo y necesidad de evadirse constantemente.

 

Un ejemplo clásico de la energía autodestructiva de Neptuno la encontramos en Kurt Cobain, quien en su carta de suicidio dijo:

” […] pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como fui yo. Llena de amor y alegría , confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza…”.

 

Plutón: lo oculto, la muerte, la sexualidad

Como bien sabemos, Plutón era la versión romana del Hades griego, siendo Plutón más benévolo que el temible Hades. Hades era tanto el nombre de este Dios, como el nombre del Inframundo en sí mismo (el Tártaro en la Mitología romana). El apelativo Hades se asemeja al hebreo שאול sheol, que se podría traducir como ‘tumba’ o ‘sepulcro’.

 

Ilustración de Gustave Doré para la Divina Comedia de Dante Alighieri

Ilustración de Gustave Doré para la Divina Comedia de Dante Alighieri en el que vemos a Virgilio (izq) y a Dante (dcha) inmersos en las profundidades del Inframundo

 

Hades/Plutón (que no Pluto, pues éste sería el Dios de la riqueza) era el Señor supremo del Inframundo, un paraje oscuro, sombrío y nebuloso donde moraban las almas de los muertos. Se decía que una vez se entraba en él, no había escapatoria (a excepción de Hércules, Teseo y otros grandes héroes). La amante de Hades fue -muy a su pesar- la preciosa Perséfone, con la cual no tuvo descendencia.

 

"El rapto de Perséfone", de Hans von Aachen (1587)

“El rapto de Perséfone”, de Hans von Aachen (1587)

 

Plutón es el planeta más enigmático de todos. Gobierna todo lo relacionado con la muerte, la destrucción, la transmutación, la sexualidad y la sublimación más poderosa y espiritual posible del Alma. En astrología, Plutón es el regente de la casa VIII, la casa de la muerte y de la sexualidad. Esta casa puede incluso decirnos cómo y cuándo vamos a morir o cómo va a ser nuestra próxima encarnación.

Su signo zodiacal es Escorpio, un signo profundamente transformador. Podría decirse que es el signo que más fuerza y capacidad de cambio tiene de todo el Horóscopo. Sin embargo, y debido a este gran impulso que tiene, puede encaminar a uno a los más oscuros derroteros… hacia la completa destrucción del Espíritu.

 

 

Conclusión

La mitología puede ofrecernos grandes destellos sobre el conocimiento oculto de la astrología. Finalmente, todas las doctrinas, todas las Ciencias, todas las filosofías llevan al mismo camino: el Autoconocimiento de Uno mismo. Éste es el sendero para conocer a Dios, pues la realidad que conocemos no es más que una ilusión.

 

'Conócete a ti mismo'

‘Conócete a ti mismo’, lema iniciático del Oráculo de Delfos

 

Imagen de portada: “Los Dioses del Olimpo”, de Giulio Romano

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