El origen de la Navidad

El origen de la Navidad

22/12/2017 2 Por Sara

La Navidad es el periodo del año que confluye entre, aproximadamente entre el veinticuatro de diciembre y el seis de enero (al menos, aquí en España), aunque para los centros comerciales, en cuanto acaba Halloween, ya es automáticamente Navidad.Pero, ¿conoces de dónde viene la Navidad? ¿cuál es su origen?

El 25 de diciembre es el día que se conmemora el nacimiento de Jesucristo, pero la realidad es que se desconoce la fecha de su nacimiento. Numerosos historiadores, expertos en los evangelios y documentos apócrifos, aseguran que su nacimiento tuvo lugar en abril, en mayo, e incluso en septiembre. No hay ninguna indicación en la Biblia que señale cuándo nació Jesús. Sin embargo, se fijó “formalmente” como el 25 de diciembre a raíz del testimonio del historiador Sexto Julio Africano en el siglo III y por la consolidación del  calendario litúrgico en el siglo IV.

Veamos un poco la historia de la Navidad

 

✩ Palabras clave: Navidad, paganismo, cristianismo, celta, Saturnalia, Imperio Romano, hipocresía, consumismo.

Orígenes de la Navidad: Saturnalia

Aunque la Navidad se asocie al cristianismo, en realidad, su origen es puramente pagano, es decir, no tiene nada que ver con las religiones abrahámicas (islam, judaísmo y cristianismo), sino con las antiguas filosofías politeístas. Y, de hecho, es interesante anotar que la Iglesia Católica, durante sus primeros siglos, no celebraba ningún nacimiento, sino las muertes de santos y mártires. Se sabe además que los primeros seguidores de Jesucristo no celebraban la Navidad.

La primera vez que se documentó la Navidad celebrada el 25 de septiembre, tal como la conocemos en la actualidad, fue aproximadamente doscientos años después del nacimiento de Cristo. Es decir, en época de Jesucristo, aún se celebraba la Navidad como un culto pagano al Dios romano Saturno, y a esta festividad se la denominaba Saturnalia. En ella, se honraba al Dios Saturno a través del solsticio de invierno.

Saturnalia se instauró como celebración colectiva aproximadamente en el año 217 a.C., tras la gran derrota de los romanos ante los cartaginenses. Oficialmente, se celebraba el día 351 del año, es decir, el diecisiete de diciembre, en el Templo de Saturno, con sacrificios, un colosal banquete general (llamado lectisternium) y el griterío de la multitud bajo el lema «io, Saturnalia». Se hacían sacrificios con fuego porque se pensaba que el fuego purificaba y transmutaba la carne, tal como sudecía con el dios Agni en el vedanta.

 

IO SATURNALIA

IO, SATURNALIA!

 

Sin embargo, debido al furor que tuvo esta celebración, pasó a constituirse como una festividad que duraba siete días, desde el diecisiete hasta el veintitrés de diciembre. Hubo muchos intentos infructuosos por parte de Augusto y de Calígula para reducir Saturnalia a tres o cinco días. Sin embargo, a finales del siglo I d.C., se consiguió reducir oficialmente a cinco días.

Saturnalia era una época de mucho alboroto y tumulto, y por ello, los cristianos, aún pocos en aquella época, se oponían a dicha festividad. En esta fiesta, solía hacerse un sacrificio en el Templo del dios Saturno, al pie de la colina del Capitolio, acompañado de un banquete con ambiente carnavalesco al que estaba invitado todo el mundo, para culminarse con un trueque de regalos entre familiares y amigos. Los cristianos tuvieron mucha dificultad en extirpar esta festividad.

Más tarde, en el siglo VI, Justiniano impuso la Navidad como festividad cultural y religiosa, pero durante la Edad Media, la Navidad se convirtió en la excusa perfecta para beber y desmadrarse (ejem, ¿nos suena de algo?).

 

 

Oda al Dios del Sol y del tiempo

Saturnalia, pues, tenía lugar entre el diecisiete y el veintitrés de diciembre. En esta época, amparados bajo antorchas y fogones, la población romana decía adiós al periodo más oscuro del año, y se preparaba para recibir de nuevo al Sol. Este resurgir del Sol tenía lugar el 25 de diciembre, es decir, el día en que el Sol entraba en el signo de Capricornio (y el planeta regente de Capricornio es, precisamente, Saturno). Estos siete días suponían un verdadero descanso, incluso para los esclavos domésticos, por lo que era una fiesta muy preciada. Los romanos denominaban al 25 de diciembre bruma.

 

Cuadro del dios Saturno

Cuadro del dios Saturno

 

Saturno (conocido también como Cronos, dios del Tiempo) es el Dios del fuego (por ello se le honraba con sacrificios de fuego), que luego se equiparó a Lucifer. En Saturnalia se rendía homenaje a Saturno para que regresara y amparase las cosechas, pues esta fiesta estaba íntimamente relacionada con la agricultura y la siembra. Además, Saturnalia era una alabanza al triunfo y la victoria.

En Saturnalia, se decoraban las casas con plantas y velas, para saludar de nuevo al Sol. También, las familias y amigos intercambiaban regalos muy simples, como figurillas de barro. Todas las fiestas romanas estaban orquestadas por un sacerdote, por lo que éste era quien dirigía Saturnalia.

La Navidad Cristiana, pues, vino como un intento desesperado de sustituir esta festividad pagana, ya que durante mucho tiempo se la trató de abolir inútilmente. Además, esta sustitución permitió la conversión al cristianismo de los pueblos paganos.

 

 

Etimología de la Navidad

El nombre Navidad proviene del latín nativitas, ‘nacimiento’, aunque también se la denomina Pascua.  Tanto la iglesia católica como la iglesia anglicana la celebran el 25 de diciembre, sin embargo algunas iglesias protestantes la celebran el 7 de enero, pues en vez de seguir el calendario gregoriano, siguen el calendario juliano. En inglés, Christmas significa ‘misa de Cristo’, y en alemán se llama Weihnachten, es decir ‘noche de bendición’.

Concretamente, los romanos celebraban el veinticinco de diciembre el Natalis Solis Invicti o ‘nacimiento del Sol invicto’, asociada al nacimiento de Apolo, del cual se deriva el vocabro nativitas. Sin embargo, Julio César cambió el calendario en el año 45 a.C. y su 25 de diciembre pasó a ser nuestro 21 o 22 de diciembre según el calendario gregoriano.

Los nórdicos celebraban el veintiséis de diciembre el origen del dios Freyr, Señor de la vegetación, del Sol naciente, de la lluvia y de la virilidad. Era hermano de la gran diosa Freyja. En esta época, los paganos nórdicos decoraban un árbol de hoja perenne como símbolo del árbol cósmico Yggdrasil, lo cual se convirtió más tarde en el tradicional árbol de Navidad.

 

Dios Freyr ilustrado por Johannes Gehrts

Dios Freyr ilustrado por Johannes Gehrts

 

Concretamente, en la Escandinavia precristiana, la Navidad se asimila a la festividad de Yule. Algunas corrientes neopaganas, como la Wicca y el Ásatrú, han tratado de reconstruir el antiguo calendario ritualístico pagano como  lo que llaman “los ocho días solares festivos” denominados “Sabbats de la rueda anual”. En el hemisferio norte se celebra esta festividad el veintiuno de diciembre, y en el hemisferio sur, el veintiuno de junio, aproximadamente.

En esta fiesta, se solía prender el leño de Yule por doce horas y sus cenizas se esparcían en los campos. También se decoraban las casas con muérdagos, se trasnochaba toda la noche para esperar al Sol del nuevo día, se dejaba una vela encendida en la ventana, y se colgaban figuritas en las puertas de las casas, entre otras cosas.

Los aztecas, sin embargo, celebraban el nacimiento del Señor del Sol y la Guerra, llamado Huitzilopochtli. Sin embargo, los cristianos agustinos transmutaron esta festividad en la Navidad.

 

Huitzilopochtli

Huitzilopochtli

 

Los incas, por otro lado, festejaban el Cápac Raymi, en la cual encumbraban al dios Sol, llamado Inti. Cápac Raymi significaba ‘fiesta del Sol todopoderoso’, y también daba nombre al primer mes del calendario inca. Se decía que, en el solsticio de invierno, el Sol o Inti moría para luego renacer, y llegar a su apogeo en el solsticio de verano, llamado Inti Raymi.

 

Dios Inca Inti

Dios Solar Inti

 

Pero… ¿qué opino yo?

Me resulta curioso que hoy en día afirmemos por activa y por pasiva que la Navidad es un periodo de amor, de paz, de espiritualidad, de familiaridad… cuando lo único que hacemos, en general, es consumir y festejar hedonista y báquicamente… ¿el qué? ¿seguir vivos?. Para la mayoría de personas, la Navidad y Año nuevo es sólo otra excusa más para salir de fiesta (una fiesta más grande que las demás, eso sí).

En vez de ofrendar obsequios a Dios o a Cristo, o a lo que sea que tengamos como superior, nos hacemos regalos entre nosotros, olvidando totalmente la figura divina que subyace detrás. La Navidad dejó de ser hace tiempo una festividad religiosa, siquiera espiritual. Lo que esconde tras su velo es mero egoísmo, consumismo y vacío.

La inmensísima mayoría de jóvenes, y no tan jóvenes, esperan con ansia la Navidad porque eso significa fiesta, alcohol, regalos… y ya. Un poco triste, después de todo.

Consumismo masivo

Oh, dulce Navidad…

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