Cómo cumplir tus propósitos

Cómo cumplir tus propósitos

10/01/2018 2 Por Victor

Es tiempo de hacerse propósitos, de proyectarse al futuro y de empezar el año con ganas pero, ¿qué hay detrás de todo ello? ¿cómo podemos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos? ¿cómo conseguirlo?

 

Para hacerte las preguntas adecuadas, y seguir conociéndote más y más, quizá te sirva de ayuda esta entrada:

 Comenzar en la espiritualidad

 

✩ Palabras clave: propósitos, voluntad, cambiar de vida, felicidad, éxito, amor propio, abundancia, plenitud, objetivos.

 

¿Qué quieres hacer el tiempo que te resta de vida?

NOTA: Este artículo es más “serio” de lo que acostumbro, al menos para mí. Así que no va a tener casi fotos entre medio. No me siento cómodo poniendo fotos graciosas (que son las que pongo siempre). Espero que se entienda. Muchas gracias.

 

El proyecto de una vida, es lo más importante que tenemos. “Qué quieres hacer”, “cómo guiarlo” y “qué pasos dar” son las piezas indispensables para jugar según tus propias reglas. Y si no tienes estas piezas, vas a jugar según las reglas de otro.

Muchísima gente sigue este curso de acción, no han escogido sus normas y se ven absorbidos por las del resto. Tener un propósito definido es lo esencial para evitar que te pase eso mismo.

 

Imagen donde aparecen dos post-its en los que está escrito "propósitos de Año Nuevo" y "¡Este será mi año!"

Haz que este sea tu año DE VERDAD

 

Un propósito, en esencia, depende de la intensidad con la que lo alimentes

 

Existen muchas excusas externas que pueden dificultar el camino, pero ya sabes… excusas. Nadie dice que sea fácil o sencillo, pero si tienes claro qué quieres conseguir, merece la pena el esfuerzo.

Esto es lo que marca la diferencia entre las personas que llevan la vida que quieren, y las que llevan la vida que se resignan a vivir. No es moco de pavo.

 

 

Los propósitos de Año Nuevo y todo ese rollo

Y por eso me resulta tan incomprensible la tradición de marcarnos nuevos propósitos cada 1 de enero.

 

"Perder horas holgazaneando cuando realmente deberías estar intentando realizar importantes tareas diarias" = PROCRASTINACIÓN

La procrastinación, compañera de muchos

 

Hablando en términos generales, no entiendo la actitud de decir que cuando empiece el próximo año cambiarás esto o aquello, si en el fondo, un gran peso de esta actitud no es otro que dejarlo para más adelante y evitar empezar hoy mismo ese propósito. ¿Por qué? Fácil, en realidad no quieres, no has alimentado con suficiente intensidad esa llama.

Sea cuando sea, embarcarte en un nuevo proyecto me parece fabuloso. Si va a hacer resonar tu alma, si vas a disfrutar llevándolo a cabo, no dudes en hacerlo. Si el 1 de enero es el mejor momento para empezar, adelante, ve con todo.

Pero… si en mitad de verano piensas que quieres dejar de fumar (por poner el ejemplo más típico), ¿por qué esperar medio año más?

Y es que, por mi propio ejemplo, sé que somos una sociedad vaga. Apoltronada en nuestro trono de comodidad que es la rutina y lo cotidiano.

También es cierto, que luego tenemos arrebatos que nos incitan a hacer algo alocado y diferente… no me extrañaría nada que fuese nuestra alma, pidiendo a gritos que le hagamos algo de caso, que no queremos seguir haciendo siempre lo mismo.

 

 

El hábito de procrastinar

Pero volviendo al tema de la pereza, somos una comunidad que no quiere arriesgarse.

Siempre hablo en general, porque existen casos que demuestran que es posible ser diferente (y la mayoría de las ocasiones las admiramos, queriendo ser un poco como ellos… sin poner esfuerzo en llevarlo a cabo).

Lista donde aparece una gran cantidad de cosas por hacer que se tachan y se re-escriben con el pasar de los años. Al final, aparece una cláusula que pone "ser realista"

Propósito de este año: ser realista

 

No me negarás que la norma es ir por el camino marcado por otros antes que tú: estudiar hasta el nivel “x”, sea grado, carrera, máster… Encontrar después un trabajo estable, si tiene que ver con lo que has estudiado mejor, y sigue la historia de siempre. Una vida cliché. Y no digo que no haya gente que quiera esa vida, y disfrute teniéndola.

¿Pero todos los que la tienen, querrían haber tenido esa vida? Vamos, pongo la mano en el fuego sin pensármelo dos veces. Ni de coña.

Muchas de esas personas han enterrado hace tiempo sueños y entusiasmo bajo el peso de la “responsabilidad”. Hijos, hipotecas, deudas, trabajo, comodidad… Bullshit. Excusas, y no lo digo desde un escalón moral superior, sino porque yo reconozco esas mismas excusas en mí mismo.

 

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Tú, que siempre has querido pintar cuadros, que disfrutas y sufres con el pincel entre tus dedos sin ser consciente de cómo pasan las horas (aquello que llaman “estado de flow“), sin siquiera darte cuenta de que te están rugiendo las tripas porque llevas toda la tarde sin probar bocado… estás currando de mecánico.

Esa ilusión que te embriagaba, la has vendido por seguir el camino más “cómodo”, el que se te dijo que tomaras (tú mismo te lo dijiste). Y es posible que ahora, 20 años más tarde, te preguntes qué habría sido de tu vida si hubieses tomado otra decisión.

 

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¿Sabes qué te digo? Que eso da exactamente igual, lamentarse por el pasado no sirve de nada, solamente genera más dolor, y es algo inamovible. Pero sí puedes actuar en el presente.

¿Por qué querer cambiar el pasado, cuando puedes redirigir tu vida hoy? En vez de volver a casa del trabajo y mirar la tele hasta que te vayas a dormir, saca el caballete y practica.

Nada salvo la muerte es definitivo. Alimenta ese ímpetu, sea el día que sea y llévalo a cabo. No abandones los propósitos porque creas que ya es imposible. Desde luego, esa es la actitud que hace que lo retrases.

 

 

Tu vida sólo es responsabilidad tuya, de nadie más

Un propósito es una apuesta hecha contigo mismo. ¿Vas a ir hasta el final, según tus normas? ¿O vas a ceder ante los contratiempos? Después de cada tropezón, tienes la oportunidad de levantarte y aprender algo nuevo.

 

Hombre sin piernas corriendo con prótesis en una carrera

El esfuerzo de hoy será el éxito del mañana

 

Pero para que esta apuesta sea real, has de saber cuáles son tus piezas. Tienes que hacer un examen interno, y reconocerte. Sin peros. Porque no es lo mismo proponerte tener el mejor trabajo pagado, que proponerte tener el trabajo que más te haga disfrutar. Y para eso tienes que saber con qué disfrutas.

 

El reloj cuenta, segundo tras segundo. Mejor enfocarte hoy mismo en lo que tú quieres que seguir lamentándote del pasado y mantener una vida insatisfactoria.

Está en tu mano, y en la de nadie más. Eres el juez que más importancia tiene en este juego. Hazte caso y no acates sin rechistar lo que te diga quién sea. Porque vas a ser tú el que al final del trayecto, decida si ha valido la pena o no.

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