Rumi: La magia de los derviches giróvagos y la Religión del Amor

Rumi: La magia de los derviches giróvagos y la Religión del Amor

01/10/2018 2 Por Sara

En este artículo nos proponemos mostrar apenas unos destellos de la vida del grandísimo poeta sufí y místico Rumi (1207-1273), conocido también en árabe como Ğalāl ad-Din Rumi. Rumi es una figura importantísima (y recalco lo de importantísima) dentro del sufismo. Su obra magna, el Masnavi (conocido también como Mesnevi, Mathnawi o Mathnavi) es una piedra angular dentro de la doctrina sufí.

El sufismo es una doctrina mística y esotérica que parte del islam, así como la cábala lo es del judaísmo. El sabio sufí del siglo X, al-Qušayrī, define “sufismo” como “no poseer nada, y no estar poseído por nada más que no sea Allāh”.

 

Pintura de Rumi

Pintura de Rumi

 

Nota: Este artículo corresponde a parte de un trabajo académico. Por ello, quizá pueda resultar algo complicado al lector no versado en sufismo, o en el mundo arábigo en general. Es por este motivo también que los diferentes nombres árabes se han transcrito de manera formal siguiendo el sistema Harrel de transcripción fonética.

 

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Rumi: el poeta del corazón

Hace aproximadamente 700 años, en Anatolia, actual Konya (Turquía), el maestro espiritual y poeta Mevlana Ğalāl ad-Din Rumi (viene a traducirse del árabe como ‘nuestro señor, Majestad de la Fe’) clamó el siguiente lamento:

“Quiero un corazón que se divida, cámara por cámara, por el dolor de la separación con Dios, para que pueda explicar mis anhelos y deseos en él ”

Can, Sefik, “Fundamentals of Rumi’s Thought, A Mevlevi Sufi Perspective” Somerset, NJ: The Light, 2004.

 

Rumi pasó toda su vida buscando con quien compartir anhelos y experiencias similares, cuyo amor por Dios fuera tan insaciable como el suyo, un espejo de su alma. Los primeros versos de su Masnavi (larga tirada poética dividida en seis libros, coronada como una auténtica joya dentro del sufismo) dicen así:

Escucha el caramillo, cómo se queja,

Lamentando su destierro del hogar:

«Desde que me arrancaron de mi cama de mimbre,

Mis lastimeras notas han hecho llorar a hombres y mujeres.

Reventé mi pecho, esforzándome por desahogar los suspiros,

Y expresar los dolores súbitos del anhelo por mi hogar».

 

¿Quién es Rumi y por qué fue tan importante?

Este poeta místico sufí vino al mundo un treinta de septiembre, concretamente del año 1207 en Balj (actual Afganistán). Murió sesenta y seis años después en Konya, el diecisiete de diciembre del año 1273.  Su nisba (“apodo” que designa una procedencia) “Rumi” se traduce como ‘oriundo de la Anatolia Romana’. Los selyúcidas bautizaron a la Anatolia como “Tierra de Romanos”.

 

Pintura antigua del poeta Rumi

Rumi: un viaje hacia la mística sufí

 

Sus discípulos crearon la orden Mevleví (en persa ) مولویه tras su muerte. Esta orden sufí o tariqa es reconocida popularmente por sus meditaciones en movimiento como los “Derviches Giróvagos“. Estas meditaciones se hacían en acompañamiento de un caramillo y un tambor rítmico.

El Sema (ceremonia Mevleví) fue proclamado en el año 2005 como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco (hecho que se formalizó en el año 2008).

 

Imagen de un derviche sufí dando vueltas en éxtasis

“Todo aquel que conoce el poder de la danza mora en Dios” – Rumi

 

En cuanto a la danza musical de los derviches, denominada samá, Rumi pronunció las siguientes palabras:

“El ornamento del alma es el samá, la cual desvela el sendero del Amor. También permite padecer la excitación del encuentro, descubrir la Realidad y sentir la existencia de Dios cercana”.

De Vitray-Meyerovitch, Eva, Mystique et poésie en Islam, Djalal Uddin Rumi et l’ordre des derviches tourneurs, Desclée De Brouwer, París, 1972.

 

 

El sendero espiritual de Rumi: de la cuna a la Iluminación

Tal como dije anteriormente, Rumi era nativo de Balj.  Por aquella época, Balj era punto de inflexión entre el budismo, islam, judaísmo, zoroastrismo y cristianismo. A lo largo de su vida, Rumi tuvo amistad con numerosos individuos de estas diversas tradiciones de fe.

Su nacimiento tuvo lugar el treinta de septiembre del año 1207 (año 604 de la Hégira según el calendario islámico). Cuando contaba con apenas doce años de edad, su familia huyó al oeste debido a las amenazas del Imperio Mongol, siendo acompañados por un pequeño colectivo de discípulos sufís.

Este periplo le concedió la oportunidad al pequeño Rumi de visitar Jorasán, Makka (la Meca), Madina, Jerusalén, Bagdad y Damasco, entre otros lugares. Así mismo, tuvo la suerte de conocer y codearse con muchos sabios e iniciados sufís contemporáneos.

 

Imagen preciosa de un derviche coloreado con letras árabes del Corán

“Si pudieses desplegar las alas y liberar tu alma de los celos, tú y todos a tu alrededor volarían alto como palomas” – Rumi

 

Fue precisamente durante este viaje que Rumi completó el hajj o quinto pilar del islam a Makka. El hajj se refiere a la peregrinación obligatoria que todo musulmán debe hacer al menos una vez en su vida, a la ciudad sagrada de Makka.

Sin embargo, en este contexto, cabe resaltar una cita atribuida tradicionalmente a Rumi que dice así: “No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán”. Sobre esta cuestión, dice Ibn Arabi (un sufí andalusí coetáneo de Rumi):

“¡Guárdate de atarte a una fe concreta, rechazando el resto! Si lo haces, no obtendrás demasiado beneficio. No conseguirás ver la Realidad […] Dios es demasiado amplio para ser confirmado en una sóla religión”

Fusus al-Hikam, El Cairo, p.136. 

Con el término mago, Rumi alude a los zoroastras, religión mayoritaria en la Persia pre-islámica. Pese a que esta cita puede ser interpretada como una exaltación de la incredulidad, realmente representa el traspaso de toda diferencia humana, pues Dios es Uno, independientemente del nombre que le caracterice. Tanto en su vida personal, como en su poesía, Rumi cruzó las líneas de las fronteras religiosas. Su primera esposa era musulmana, y tras su muerte, éste contrajo nuevamente matrimonio con una cristiana, a pesar de que en ese instante musulmanes y cristianos combatieran en las Cruzadas.

Uno de los encuentros vitales más importantes para Rumi fue el que tuvo en Nishapur (noroeste de Irán) con el poeta sufí Farid al-Din Attar, de quien se dice, lo mandó nombrar Ğalāl ad-Din. Asimismo, Attar fue autor de la obra épica El lenguaje de los Pájaros. Sobre Attar, Rumi escribió “Ha sabido recorrer las siete ciudades del Amor, mientras que yo siempre estoy a la vuelta de la esquina”.

Attar, tras haber puesto a prueba los conocimientos de Rumi, le regaló al padre de nuestro protagonista una copia de su Libro de los Secretos y le aseguró que resaltaría de entre el conglomerado de iniciados espirituales del mundo.

 

 

La religión del Amor

Cuando Rumi tenía, aproximadamente, veintitrés años (hablamos del año 1230), su padre recibió la atención de Kaikubad I (decimosegundo sultán selyúcida de Rüm) y viajó a Konya para instalarse allí. Es importante tener en cuenta que la Anatolia representaba un refugio seguro (que además, recibía numerosos inmigrantes persas) durante la invasión del Imperio Mongol.

Así pues, su padre, Baha’uddin Walad, recibió rápidamente un gran reconocimiento como místico sufí, culminando su vida con la redacción del Ma’arif (o ‘Meditaciones’). Murió poco después de un año de moverse a Konya.

A estas alturas, nos encontramos ante un Rumi maduro, casado con la bella Gawhar Jatun y con un hijo, su primogénito, el Sultán Walad. Este último fue reconocido como Sultán Walad en persa o Veled en turco. Tras la muerte de su padre, fue uno de los fundadores de la orden Mevleví.

 

Primer Maestro de Rumi: Sayyid

Rumi siguió dedicándose al estudio de la espiritualidad, bajo la tutela de quien será su primer mentor espiritual (e íntimo amigo de su difunto padre) Sayyid Burhan ad-Din de Balj. Se cuenta que un año después de la muerte de Walid, Sayyid se reunió con Rumi en Konya y le instruyó, bajo un estricto horario de meditación y ayuno, en los estados sufís y la sagrada ciencia de los profetas a lo largo de nueve duros años.

Pasado este tiempo, Sayyid decidió marcharse, pues consideraba que no podía aportar ningún conocimiento nuevo a Rumi.

 

Segundo y último Maestro: Shams

Cuatro años después de la muerte de Sayyid, en 1244 (642 d.H.), Rumi encontró al derviche errante Shams-e-Tabrizi hecho que sucedió cuando contaba con treinta y siete años. Shams es retratado por Rumi como “el resplandeciente Sol que eclipsa al Sol y a la Luna, cuya estela todas las nubes persiguen, en cuya luz todos los átomos bailan”.

El importante autor sufí Murat Yagan (oriundo de Abjasia), advirtió varias similitudes entre, por un lado, Rumi y Shams y por otro, Abraham y Melquisedec. Comentó que tanto Shams como Melquisedec son “mensajeros de la Fuente”. Su función es la de iluminar al que recibe esa luz. El Sultán Walad, primogénito de Rumi, comparó esta íntima y absorbente relación con el conocido viaje hasta la Fuente de la Inmortalidad de Moisés en compañía de al-Jadir (Corán 18:79-82).

 

Imagen de un derviche sufí tocando la flauta

“Responde a toda llamada que excite tu espíritu” – Rumi

 

Shams se convirtió en el perfecto espejo de su alma y lo transformó de erudito educado a místico extático. De la relación entre Rumi y Shams, el erudito teólo turco Fethullah Gülen dice lo siguiente: “dos espíritus hábiles y agudos se reunieron, como dos océanos que se fusionan entre sí al compartir el Divino”.

Shams introdujo a Rumi a las profundidades maravillosas de la mística y los dos hombres se convirtieron en grandes amigos, aprendiendo mucho el uno del otro. Pasaban prácticamente todo el tiempo juntos, lo que acarreó celos y envidias entre sus discípulos.

 

Desaparición de Shams

Una noche, Shams desapareció sin más, probablemente en el año 1247; presuntamente, fue asesinado a manos de varios seguidores de Rumi, no sin el conocimiento de sus hijos. Shams hasta el día de hoy sigue manteniendo un halo de misterio, pues su muerte no ha conseguido aún resolverse y se le atribuyen varias tumbas (todas ellas objeto de culto).

Apesadumbrado por el dolor, y en agradecimiento a Shams por la hermosa amistad que le brindó, la creatividad de Rumi explotó en la poesía, impresionante en alcance e imaginación. Se le atribuyen más de cincuenta mil versos. La mayor parte de su poesía fue desvelada en estado de trance, y eran sus discípulos quienes se encargaban de anotarla.

Alberto manzano define el mensaje poético de Rumi como un “arroyo arrollador que te arrastra, en total abandono, hacia el infinito y eterno mar del Amor”.

 

Pintura de Rumi y Shams, a los pies de un arroyo

“Un verdadero Amante no sigue ninguna religión. Estate seguro de ello. Una vez encuentras la Religión del Amor, no existe la irreverencia o la fe. Cuando estás en Amor, mente, corazón y Alma siquiera existen. Conviértete en este Amor, y jamás volverás a sentirte separado” – Rumi y Shams

 

Del dolor nace la Iluminación: últimos años de vida de Rumi

El dolor que acarreó la muerte de Shams fue disipándose a medida que el inexorable tiempo transcurría. Esa centelleante luz que había representado una vez su compañero, la encontró irradiando fulgor desde sus mismas entrañas. Vivió, aproximadamente, veinte años más, y en diciembre de 1273 (672 d.H.) cayó repentinamente enfermo.

El anhelado momento de unión con El Amigo se aproximaba, y aprovechó para redactar el Ghazal. Su muerte fue una valiosa pérdida tanto para musulmanes como para cristianos. Su funeral fue conmemorado durante cuarenta días y Ṣadr ad-Dīn Qūnawī (1207-1274/605-673), discípulo de Ibn Arabi, realizó las plegarias ante sus restos.

 

 

Vida y obra de Rumi

Rumi exploró temas y conceptos que son fundamentales para el pensamiento sufí, como la doctrina de la unidad. Consideraba que la música, la poesía y el baile eran las vías que llegan a Dios. Después de su muerte, sus enseñanzas se formalizaron con la creación de la Orden Mevlevi de los Derviches, cuya danza sagrada representa el trayecto místico a través de la mente y el amor a la “Perfección”.

Rumi enseñó que cuando uno regresa de esta travesía, es capaz de amar y servir a toda la creación sin prejuicios que discriminan la creencia de una persona, la raza, clase o nacionalidad. Debido a esta tremenda consciencia, Rumi fue considerado por muchos musulmanes ortodoxos como un hereje (kafir en árabe).

Gran parte de su poesía es famosa por su deleite extático de los encuentros ordinarios con la naturaleza y las actividades cotidianas. Los poemas de Rumi siguen siendo ampliamente leídos en Asia Central y el Oriente Medio, y gracias a las traducciones, su trabajo es muy popular en los Estados Unidos hoy en día. También escribió poesía en árabe, griego y turco Oghuz.

 

Fotografía de tres derviches danzando su místico baile en Turquía

“Trabaja en el mundo invisible al menos tan duro como haces en el visible” – Rumi

 

El Masnavi de Rumi (conocido en Occidente también como Masnavi espiritual), hasta el día de hoy, ha sido considerado como “El Corán persa”, pues es la pieza central del sufismo. Dedicó cuarenta y tres años en su redacción. En esencia, es un larguísimo poema de más de veinticinco mil versos, dividido en cuentos cortos pareados cuya base espiritual y mística desemboca en la búsqueda del saber por parte del lector. Actualmente, la obra se encuentra fraccionada en seis tomos diferentes.

 

 

Conclusión

Día tras día la vida del ser humano se consume y son muchas las cuestiones sin responder que surgen a lo largo de toda una existencia. Otras muchas personas se hallan tan sumidas en la aparente Realidad que jamás se las plantean.

¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? Son preguntas que claman en las profundidades de todo ser. Creo que es necesaria la lectura esotérica para desarrollar una hipótesis personal sobre este tipo de cuestiones. Dios es la chispa creadora de la vida, el ¿por qué? de todo lo que nos rodea. La autorrealización personal se basa en el perfeccionamiento del alma, y como ya dije, el Masnavi de Rumi es una auténtica guía moral de cómo alcanzar la maestría. Se trata de un arduo trayecto pero la recompensa es doblemente mayor. La humanidad actual vive imbuida en una era consumida por el materialismo. Vivimos por y para el dinero en una sociedad sin aspiraciones espirituales, donde lo más importante son las apariencias.

La Iluminación, como bien propone Rumi, se consigue a base de ahondar en el abismo de nuestro propio Espíritu a base de meditación y de vivir preocupándonos por el bienestar del prójimo, eliminando todo destello de egoísmo, envidia, desagradecimiento o cualquier otro comportamiento que nos acerque más a los animales que a Dios.

La vida nos ha sido conferida para un fin. Ese fin es el que cada uno ha de hallar en sus propias vísceras.

 

 

Bibliografía útil

AL-QUŠAYRĪ, ʿAbd al-Karīm, “al-Risāla al-qušayriyya fīʿilm al-taṣawwūf”, Dār al-Kutub al- Ḥadīṯa, El Cairo, 1972-1974.

Ğalāl ad-Din Rumi, El Masnavi: Las enseñanzas de Rumi, trad. Manzano, Alberto, Barcelona, Edicomunicación S.A., 1990.

González Bórnez, Raúl, El Corán: Edición comentada, Madrid, Miraguano, 2006.

Adams Helminski, Camille, Rumi Daylight: A Daybook of Spiritual Guidance, Threshold Books, 1995.

Catherine B. Eustis, “The cry of the nightingale” Fethullah Gulen – A Modern-Day Rumi, the Second International Conference on Islam in the Contemporary World: The Fethullah Gülen Movement in Thought and Practice (March 4-5, 2006), Southern Methodist University, Dallas, Texas, U.S.A.  Can, Sefik, “Fundamentals of Rumi’s Thought, A Mevlevi Sufi Perspective,” Somerset, NJ: The Light, 2004.

De Vitray-Meyerovitch, Eva, Mystique et poésie en Islam, Djalal Uddin Rumi et l’ordre des derviches tourneurs, Desclée De Brouwer, París, 1972.

 

Foto original de la portada: Danza de los derviches