La clave del éxito: tomar responsabilidad de tu propia vida

La clave del éxito: tomar responsabilidad de tu propia vida

03/04/2018 1 Por Sara

Seguro que en el fondo de tu corazón -y no tan en el fondo- deseas ser feliz y gozar de prosperidad y abundancia, en otras palabras, quieres éxito en tu vida. Pero… ¿cómo puedes llegar a ese éxito anhelado? Déjame decirte que la única clave -sí, la única- que determina si eres o no eres feliz es si estás o no dispuesto a tomar responsabilidad de tu propia vida.

Si eres una persona curiosa, habrás investigado cómo tus figuras de referencia han llegado a donde están. No sé, por citar algunas personas de éxito, podría decir:

  • Oprah,
  • David Blaine,
  • H. Blavatsky,
  • Elon Musk,
  • Will Smith,
  • Gandhi,
  • Jack Ma,
  • Krishnamurti,
  • o Sophia Amoruso, entre otros.

Te gusten o no estos personajes, lo cierto es que en algunos ámbitos han llegado mucho más lejos que nosotros, ¿por qué no aprender de ellos?

El éxito demanda confianza, esfuerzo, constancia, disciplina… pero sobre todo, responsabilidad. Y eso quiere decir que ya no vale quejarse y echar la culpa de nuestra infelicidad a nadie más que a nosotros mismos.

 

La clave del éxito:

tomar responsabilidad de tu propia vida

 

Tomar responsabilidad de tu propia vida

 

Palabras clave: éxito, felicidad, plenitud, autoestima, amor propio, superación personal, tomar responsabilidad, miedo a la responsabilidad, dejar de quejarse, empoderarse, abundancia.

 

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La sociedad de la queja

“Si quieres éxito, debes respetar una sola regla: nunca te mientas a ti mismo”

Así es, vivimos en una sociedad que se caracteriza por quejarse constantemente. La mayoría de personas se quejan de todo su entorno: de sus amigos, pareja, hijos, trabajo, cultura, política, contaminación, lobbies… pero nadie mueve un dedo para cambiar esa situación.

 

¿Y qué tal si en vez de tratar de cambiar al prójimo, te cambias a ti mismo?

 

Nadie ni nada va a cambiar por mucho que te quejes. A no ser que hagas algo para remediarlo. Al final de nuestros días, nuestros actos hablarán por nosotros, y no nuestras palabras.

Una persona verdaderamente feliz y empoderada JAMÁS se queja, ni critica ni enjuicia al prójimo. Las acciones siempre demuestran por qué las palabras por sí solas no significan nada.

 

Tomar responsabilidad de nuestra vida significa dejar de quejarse

Tomar responsabilidad de nuestra vida significa dejar de quejarse

 

La queja y la crítica es adictiva

“Lucha por tus sueños, o los demás te impondrán los suyos”

Criticar supone, por un instante, verter toda tu bilis inmunda sobre otra persona. Instantáneamente, nos creemos superiores. Nos olvidamos de nuestra monótona vida. Sin embargo, cuando nos despedimos de nuestras amig@s tras una intensa sesión de crítica hacia otra persona, y volvemos a casa, todo sigue igual. Y la persona a la que criticábamos sigue igual de exitosa o aparentemente feliz. La queja y la crítica sólo nos hace mal a nosotros.

Quejarse y criticar supone echar la responsabilidad fuera, como si nosotros no tuviéramos nada que hacer.

 

Tomar responsabilidad de nuestras vidas

Cuando nos quejamos, sólo estamos relegando la responsabilidad de nuestra felicidad

 

Cada vez que te quejas de algo, te estás lavando las manos haciendo ver que tú no puedes hacer nada para cambiar esa situación. ¿A qué estamos esperando?

  • ¿Esperas que tus hijos cambien mágicamente a como tú crees que deben ser?
  • ¿Quieres que tu marido o mujer cambie a como deseas que fuera?
  • ¿Deseas que la sociedad y la política se ajusten a tus paradigmas?
  • … ¿que te asciendan en el trabajo? ¿que todos te quieran?

Esta es la mecánica de siempre: tratar que lo de fuera se ajuste a NUESTROS parámetros (¡así de egoístas somos!) sin nosotros esforzarnos ni un ápice. Además de egoístas, somo vagos. En realidad, no queremos que las cosas “mejoren”. Siempre y cuando todo siga así, podremos seguir quejándonos y relegando la responsabilidad de nuestra vida a otra persona, ¡qué chollo!

 

 

Responsabilidad y culpa

“Nunca te rindas. Solo tienes una vida. Ve a por ella”

¿Sabes? No creo que exista la culpa. La idea de la culpa es una noción cristiana, pecaminosa. Lo único que existe es la responsabilidad. Al quejarnos, al enjuiciar o al criticar, nos quitamos la responsabilidad de nuestra propia vida. Y eso, déjame decirte, es muy triste. Jamás conseguiremos ser felices si seguimos este esquema. Lo único que podemos hacer es cambiarnos a nosotros mismos.

Como ya dijo Gandhi años atrás:

“Debes ser el cambio que quieres ver en el mundo”

Y este, querido amigo, es el primer paso que debes seguir para alcanzar todo aquello que desees: Tomar responsabilidad

 

Tomar responsabilidad de nuestras vidas

Cumple tus propósitos

 

 

Tomar responsabilidad de tu propia vida

“La responsabilidad es uno de los valores y pilares mas fuertes del éxito”

Cuando tomas responsabilidad de tu propia vida, ya no sirve el autoengaño. Muchos de nosotros hemos caído numerosas veces en el autoengaño. La responsabilidad de nuestra vida es únicamente nuestra. Nadie ni nada va a hacernos felices, salvo nosotros mismos.

Tenemos el potencial de cambiar radicalmente nuestras vidas, y vivir por fin esa vida de ensueño que deseamos. Pero… ¡qué cómodo es dejarle la responsabilidad de nuestra felicidad a otra(s) persona(s)! ¿verdad? Pero… lamento decir que aunque es cómodo, jamás te dará resultado.

Y no, sentir lástima de uno mismo, la autoindulgencia o el victimismo no son excusa. Existen muchas personas que, en peor condición que tú o que yo han llegado lejísimos en la vida, y no sólo eso: han aprendido a ser felices con sus limitaciones físicas o mentales, o con sus circunstancias desoladoras.

 

Aceptar la responsabilidad: ¿qué depende de mí?

“Exígete mucho a ti mismo y poco a los demás, así te ahorrarás disgustos”

Es responsabilidad tuya (y sólo tuya):

  1. Tus palabras.
  2. Tus acciones.
  3. Tu conducta.
  4. Tus esfuerzos.
  5. Tus ideas.
  6. Tus errores.
  7. Las consecuencias de tus acciones.

 

Círculo de responsabilidad

Círculo de responsabilidad (click para agrandar)

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¿Qué no es nuestra responsabilidad?

“Todo lo que no mejora te mejora como persona, te aniquila”

Hemos de aceptar las siguientes cuestiones, pues no dependen de nosotros. Ir en contra de estos puntos genera gran fricción, desasosiego y sufrimiento [tanto para ti, como para la otra(s) persona(s)]:

  1. Las ideas de los demás.
  2. Lo que los demás hagan.
  3. Aquello que digan los demás.
  4. Sus sentimientos.
  5. Las consecuencias de sus acciones.
  6. Sus creencias, valores y normas.
  7. Sus errores.

Sólo tenemos potestad para cambiar nuestra pequeña esfera, el resto depende de cada uno. Quejarse, por ejemplo, de que tu marido es un inútil sólo engrosa tu ego y tu infelicidad: o te separas de tu marido, o lo aceptas y lo respetas tal como es. En el juego de la vida, no hay medias tintas.

 

Quien quiere, encontrará un medio; quien no, excusas

Quien quiere, encontrará un medio; quien no, excusas

 

Los siete preceptos morales del Bushido

“A veces, la adversidad es lo que necesitas superar para convertirte en una persona de éxito”

En este contexto, es muy interesante traer a coalición los 7 preceptos del Bushido sobre cómo ser un perfecto samurai:

  1. Cultiva tu propio sentido de la justicia. Al fin y al cabo, tú eres tu único juez.
  2. Desarrolla el respeto por todo el mundo, incluso por tus peores enemigos.
  3. Vive la vida plenamente. Un samurai no tiene miedo por nada ni por nadie (pero sabe escoger sus batallas).
  4. No debes autoengañarte. Puedes aparentar ser quien no eres, pero por mucho que lo intentes, no puedes mentirte a ti mismo.
  5. Intenta ser buena persona, compasivo y altruista. [El budismo sugiere intentar hacer una buena acción diaria].
  6. Jamás debes mentir ni prometer en vano. Todo aquello que digas que vas a hacer, hazlo.
  7. El perfecto samurai acepta el 100% de la responsabilidad de las consecuencias de sus acciones. Sus actos le pertenecen, así como sus consecuencias.

 

 

Tus actos te delatan

“Es fácil eludir nuestras responsabilidades, pero es imposible eludir las consecuencias de haber eludido nuestras responsabilidades”

Como decimos en Corphilium, “nunca es demasiado tarde para ser la persona que quieres ser”. Hemos nacido para ser la mejor versión de nosotros mismos, tanto a nivel físico, como mental y espiritual. El tiempo corre y, en algún momento que desconocemos, el hilo de nuestras vidas será cortado por las Moiras. No sabemos cuánto nos queda, pero sí sabemos qué debemos hacer para mejorarnos.

 

El camino hacia la perfección es una senda solitaria

El camino hacia la perfección es una senda solitaria

 

Lo que nos diferencia a la mayoría de nosotros con respecto a las personas de éxito es la responsabilidad. Y, francamente, me da igual lo que entiendas por “éxito“: ya sea en un sentido material y económico, intelectual o espiritual. El escalón de esta interminable escalera hacia el éxito es la responsabilidad.

Nadie va a venir a salvarnos.

Debemos empezar a convertirnos en la persona que estamos destinados a ser, y vivir de acuerdo a los más altos valores.

Quejarse es la vía fácil, infantil y mediocre. Criticar y enjuiciar al prójimo habla más de nosotros que de la otra persona. En el fondo, todo lo que decimos del otro, lo pensamos de nosotros mismos.

 

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Aceptar y rendirse a la vida

“Nunca te rindas, porque estás en el lugar y momento exactos en el que la marea dará la vuelta”

Uno de los mayores errores que cometemos los humanos es el de luchar contra la vida. Tratar de imponer nuestros deseos egoicos por activa y por pasiva. Sin embargo, queramos o no, es la vida la que marca los ritmos de nuestra vida, cuándo suceden las cosas y cómo suceden. Por mucho que quieras que suceda X cuestión, no ocurrirá a menos que la vida, el Universo, Dios -o lo que sea- decida que debe suceder.

Es muy desalentador retrasar tu felicidad a un punto remoto en el futuro:

  • Seré feliz cuando esté delgado/a.
  • … cuando tenga novio/a.
  • … tenga hijos.
  • … me independice.
  • … ascienda en el trabajo.
  • … consiga más dinero.
  • … me vaya de vacaciones.

Admito que yo peco mucho de caer en este gran error. La impaciencia es nuestra gran enemiga. Hay un dicho árabe que desde que lo escuché me encantó por su simpleza y profundidad que dice así “al-sabr yamil” (الصبر جميل) es decir, ‘la paciencia es hermosa’. Sin lugar a dudas, cultivar la paciencia te acercará ya no solo a tus metas, sino a la plenitud mundana y espiritual.

Hemos de ser felices aquí y ahora. No sabemos si ese futuro idílico que visualizamos llegará siquiera a materializarse. Y esto tiene mucho que ver con la aceptación y el rendirse ante el devenir. Las cosas sucederán, de una forma u otra.

 

Excusas, excusas everywhere

Excusas, excusas everywhere

 

¿Esto quiere decir que no hemos de esforzarnos?

“Ser responsable significa odiar la ignorancia y luchar por tus sueños y futuros”

No, de hecho, todo lo contrario. Hemos de esforzarnos al máximo en alcanzar la perfección, el “Adam kadmón” que promulgaba la cábala judía (lit: ‘hombre primordial, אדמ קדמון). Pero debemos comprender que no somos nosotros quienes marcamos los ciclos de nuestra vida, sino Dios.

Tomar responsabilidad de tu propia vida es sólo el primer paso. Para alcanzar el éxito, hemos también de cultivar la paciencia. Por lógica, si hacemos todo lo que nos encamina al éxito, el éxito llegará. Es como aquel que fuma y luego se sorprende de tener un cáncer. Por cada acción, hay una reacción (seamos conscientes de ellas o no).

 

Labra unas buenas acciones, y cosecharás el dulce fruto del triunfo.

Sé egoísta e irresponsable y llevarás una vida colmada de insatisfacción y sufrimiento.

La decisión es tuya. Haz que, a partir de ahora, tu vida merezca la pena.

¿Cuánto tiempo debes estar intentándolo? Hasta que lo consigas

 

Si quieres profundizar en este tema, te recomiendo un blog que llevo leyendo desde hace ya un tiempo (y que de hecho, fue el que me motivó para crearme este blog). Seguro que te suena, se llama Vivir al Máximo (click aquí). Un abrazo, y hasta la próxima, viajero/a 🙂

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