Violencia, ¿podemos combatirla?

Violencia, ¿podemos combatirla?

26/12/2017 9 Por Victor

La violencia, ¿es intrínseca al ser humano? Según la RAE, la violencia se define como:

Del lat. violentia.

1. f. Cualidad de violento.

2. f. Acción y efecto de violentar o violentarse.

3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.

4. f. Acción de violar a una persona.

 

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✩ Palabras clave: violencia, agresividad, guerra, muerte, emociones, gestión emocional, naturaleza, biología, psicología.

 

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A ver, vamos despacito porque este tema es muy subjetivo. El ser humano es un animal violento. Toma, ahí, sin vaselina. ¿Pero deja de ser cierto? No, en la mayoría de casos. Y permíteme matizar, pero esa violencia no siempre es innecesaria. Me explico.

Entendemos por violencia responder de malas formas, dar un sopapo… básicamente entrar en una energía de alteración que nos hace responder de forma agresiva a un estímulo. En la teoría todos sabemos lo nocivo que es ese comportamiento, es el combustible de enfados, riñas y desasosiegos varios.

A la hora de la práctica, es más difícil tenerlo tan claro, ¿a que sí? No podemos evitar enfadarnos, querer responder levantando la voz cuando algo nos sienta mal, o decir lo inútil que es alguien por no saber esto o aquello. Dejando de lado la facilidad que tenemos para juzgar a nadie, y decretar si es o no merecedor de esa agresividad, somos una sociedad violenta.

 

Y voy a hacer mi propio ejercicio hipócrita de juzgar y decretar: TODOS somos violentos, no nos salvamos ni uno. (Como nota curiosa, ten cuidado con lo que piensas de mi al haber leído las palabras anteriores, o podrías quedar retratado ante ti mismo). Por muy Sr. Maravillas que te veas a ti mismo, sigues siendo una persona violenta en el interior, me juego un cuarto de mi paga.

 

 

La violencia es nuestro pan de cada día

Tenemos la violencia instaurada como si formara parte de nuestros cimientos, la reconozcamos o no, está ahí (no voy a poner ningún ejemplo de situación en la que aparece, eso os lo dejo a vosotros para que lo averigüéis). Es un motor interno, que se enciende con mucha facilidad, y que en cambio tarda en apagarse. Es difícil llevarle la contraria, no dejarse llevar y resistir en calma. Y me refiero a calma superficial. Si se consigue cerrar la boca antes de soltar 3 improperios ya has conseguido mucho en comparación a la media. Este hecho es triste, muy triste.

 

La violencia, nuestro pan de cada día

 

Pero ¡eh!, que el mundo no se acaba. Tenemos defectos a patadas, y malos comportamientos en una cantidad similar. Al igual que el resto, tienen solución. Si quieres, claro.

 

 

¿Qué es la agresividad?

Lo principal, para mi, sería definir qué entendemos por agresividad. Ya se que al principio he dicho que es esa energía de blablabla… Yo diferencio entre violencia y agresividad. Pues bien, la agresividad, per se, no ha de ser algo nocivo. La agresividad, o ira, es tu medio para saber dónde están tus límites, y defenderlos. Si nada te alterase, nada te otorgaría la fuerza para defenderte (y creéme en esta parte, la conozco muy bien).

Esto no quiere decir que hayas de defenderte por medio de la violencia, sino que has de aceptar esa parte en ti, que te va a informar de cuando algo no funciona como tu querrías. Es una alarma, al igual que el dolor. Si no lo tomas como una extralimitación no vas a defenderte, así de sencillo. Entonces, lo que hemos de hacer es escuchar con cuidado cuándo se hace sonar esa alarma. Tenemos que identificar el motivo que la ha hecho sonar, y actuar en consecuencia, desde una calma firme.

 

Recurramos a Pepón para ejemplificar:

Pepón sigue una serie que dan por la tele todos los miércoles, pero esta semana, cuando se ha dispuesto a ver el capítulo se ha encontrado con una emisión urgente de noticias por el ataque de una polilla gigante en la capital de su país. Pepón se enfada.

 

Frame de la serie Agallas, el perro cobarde

Emisión cancelada por el villano surrealista de turno ;p

 

 

¿Por qué surge la frustración?

Paso por paso. Cuando Pepón se encuentra con el cambio inesperado, siente una desazón interna, que es la que le lleva a generar el enfado. Esa desazón, muchas veces viene por la incapacidad que tenemos de lidiar con la frustración. ¿Pero qué es lo que ha frustrado a Pepón realmente? Porque es un error muy común, casi constante, que cometemos. No relacionamos correctamente causa y efecto.

Lo más sencillo es entender que Pepón se ha enfadado porque ese día no va a ver la serie que tanto le gusta. Pero también podría ser que tuviese pánico a las polillas. Puede ser que algún familiar suyo viva en la capital. O que tuviese pensado ver el capítulo con un compañero.

Si Pepón no pone especial atención en entender qué le ha causado la frustración, no podrá poner solución, ya que por mucho que lo intente, estará centrándose en la situación equivocada. Puede parecer algo baladí, y nada más lejos de la verdad. Has de reconocer acertadamente el origen del problema, porque tendemos a engañarnos para no enfrentarlo de cara. Es más fácil seguir quejándonos de lo que no nos importa, que poner la atención en lo que tiene el poder de asustarnos. Este es el primer acto de valor.

 

El segundo, es aceptar el problema.

 

Pepón ha descubierto que se frustraba por miedo a que cancelaran la serie y no pudiese terminarla nunca.

 

El miedo humano

¿A qué le tienes miedo?

 

Vaya miedo más estúpido diréis, lo mismo que pensaría Pepón del vuestro. Y es que este tema es personal e intransferible. Las situaciones que nos generan frustración están marcadas por nuestra historia, y nuestra posición presente. No se puede juzgar a nadie, porque solamente esa persona está en condiciones de enfrentarse a su problema. Del mismo modo que si yo tuviese que enfrentarme al problema de Pepón, me parecería sencillo, a Pepón le parecería algo irrisorio enfrentarse a alguno de mis problemas. Sencillamente, no se pueden comparar los demonios de cada uno, pues por pequeños e inofensivos que parezcan al resto, son la prueba más dura para el que los tiene enfrente.

Así que, quitarles todo el poder que parecen tener, merece ser un acto de valor. Allá cada uno con la forma que elija para superarlos, el quid es despersonalizarlo. Siguiendo el ejemplo, Pepón ha de ser consciente de que no pierde nada porque se acabe una serie antes de tiempo. Y esto tiene mucho o todo que ver con la importancia que le damos a tonterías, o a hechos que no la merecen porque están fuera de nuestro control. ¿Se ha cancelado la serie? No, pues hurra por ello. ¿Que sí se ha cancelado? Puesssss, la vida sigue. Pepón, aparte de no tener control sobre este hecho, deberá de aprender a quitarle la importancia que le ha dado.

 

¿Y qué viene después?

Tercer acto de valor, interiorizar en ti mismo y ver si este hecho está ligado con una experiencia pasada (que ya te digo yo que sí, de alguna forma enrevesada que solo tu inconsciente puede llevar a cabo, pero existe esa relación). Puede parecer que este tercer acto es lo mismo que el primero, pero hace falta desenmascarar el problema superficial y enfrentarlo, para poder indagar más en el asunto.

 

Si alcanzamos el verdadero temor que actúa, podremos darle solución.

 

Nuestras heridas internas y traumas, son demasiado dolorosas para que los miremos a la cara. La forma en la que operan es a hurtadillas, tras situaciones que no nos son tan difíciles de afrontar. ¿Os suena de algo que he dicho ya? Somos un amasijo de interacciones revueltas, mezcladas y puestas del revés. No es de extrañar que lo que menos queremos ver, sea un prodigio de desenmarañar, arquitectónicamente hablando.

La ira, tal cuál estoy aprendiendo a entender ahora, es el click que se produce, la llamada de atención. Y creo que la ira está libre de miedos, traumas y heridas. Simplemente, hay situaciones que no son de nuestro agrado, y hay que saber identificarlas. Pero si les echamos encima el saco del desequilibrio emocional y mental… es cuando la ira se convierte en violencia.

 

No rechacéis vuestra ira, aprended a reconocerla y será una herramienta más para conoceros a vosotros mismos.

 

Al final, parece que lo que reside tras la violencia es en gran parte miedo e incomprensión. Y no debería de extrañarnos, estos dos son el origen de más problemas de los que pensamos.

Como es algo difícil de hacer, no voy a hablar de lo que se consegue al terminar estos tres actos de valor, ya que bien es cierto que no creo haberlo conseguido hasta el final en ningún caso. Pero sí puedo afirmar, que con cada paso que se da, uno se siente mejor. Más libre.

 

Cuando tenga la certeza de qué sucede cuando superas el tercer paso, me pondré a buscar un cuarto ^^.

Me encantaría que me comentes si has encontrado formas diferentes de entender y superar la violencia, me enseñarías algo que he yo no he meditado.

 

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