La sabiduría del wu-wei. Be water, my friend

La sabiduría del wu-wei. Be water, my friend

19/08/2018 4 Por Sara

Hace unos años, cuando estudiaba un Máster sobre la Historia de las Religiones, recuerdo que me fascinó un concepto taoista que, básicamente, es el fin de todo nuestro sufrimiento. Nos referimos al wu-wei: el principio de no-acción taoista (también lo podéis ver escrito sin guión entre medio, es decir, wu wei).

Este concepto taoista es simple, tan simple que lo obviamos en el común de nuestros días. Se trata, en definitiva de no actuar, no forzar nada, dejar que todo siga su ritmo natural. Rendirse a la Naturaleza, y que sea ella la que marque sus propios ritmos, no nosotros. Pero veámoslo más detenidamente.

 


 

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¿Qué es el wu-wei? El ejemplo de Bruce Lee

Wu significa ‘no’ y wei, por su parte, se traduce como ‘acción’. He aquí una de las principales enseñanzas taoistas y que ha permitido a más de uno despojarse de sus demonios internos. El wu-wei podría traducirse como principio de no-acción o Ley de la acción natural no-forzada. Sea como fuere, lo importante es su enseñanza, no su nombre.

 

Letras chinas que indican el wu-wei

Wu-wei escrito en chino

 

El wu-wei en esencia, explica cómo la no-acción puede devolverte el equilibrio y armonía que perdiste hace tanto tiempo. Cuando Bruce Lee decía be water, my friend, hablaba de este concepto. El agua no lucha, se adapta a cualquier recipiente en el que se la contenga. Si se mete agua en un vaso, ésta adoptará la forma del vaso. Lo mismo ocurrirá con una botella, un jarrón o una piscina. El agua simplemente es.

 

“No te estanques en una forma, adáptala, construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, ésta se convierte en la taza. Si pones agua en una botella, se convierte en la botella. Si la pones en una tetera, se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua, amigo mío”.

Bruce Lee en su última entrevista televisada para un programa de Pierre Berton.

 

Bruce Lee practicó un arte marcial llamado Jeet Kune Do, el cual constaba de innumerables prosiciones que obligaba al practicante a “fluir” con el combate. En este arte marcial, como en todos, es necesario dirigir la atención hacia el cuerpo para conseguir adaptarse, anticiparte y fluir flexiblemente. Sin atención, es imposible fluir.

 

Gotas de agua de lluvia sobre el océano

Ágil como el viento, tranquilo como el bosque, rápido como el fuego, firme como una montaña.

 

El agua del río sorteará piedras, árboles y toda clase de obstáculos hasta llegar al mar. Y lo hará con delicadeza, dejándose llevar por la misma corriente. Sin embargo, el común de la Humanidad está tan desconectada de su intuición, que vamos por la vida como gallinas descabezadas, de aquí para allá correteando, sin saber exactamente hacia dónde vamos. Tratamos de imponer la fuerza bruta sobre lo que no nos gusta. Somos como insignificantes motas de agua que, en vez de seguir el cauce del río, se han detenido para luchar contra una roca.

El principal sufrimiento de la vida proviene de no aceptar que las cosas sean tal como son. Demandar a la vida un cambio, luchar en contra de lo que es nuestro presente…

 

 

Rendirse al Ahora

Ya lo dijo Eckhart Tolle en su obra El poder del Ahora. La gran mayoría de doctrinas místicas y espirituales hablan de una enseñanza común: rendirse, dejar de luchar, renunciar. Quien lucha en realidad es el ego, esa vocecilla malcriada y quejica que continuamente está decepcionada con tu situación presente. La voz del alma, sin embargo, se mantiene en un segundo plano, calmada, aceptando que las cosas son como son y agradeciéndolo.

Nos pasamos más tiempo quejándonos que agradeciendo lo bueno de nuestras vidas.

 

Ver Deja de quejarte: la queja está arruinando tu vida

 

 

El wu-wei no significa “no hacer nada”

Efectivamente, el término de “no-acción” puede llevar a más de uno a comprender de forma errónea este principio. Wu-wei significa más bien no forzar nada, permitirle a la vida que sea ella quien guíe tus pasos con sabiduría y agradecimiento. No significa, sin embargo, “no hacer absolutamente nada”. Hay un dicho popular que dice así:

Había una vez un hombre que constantemente rezaba a Dios y le pedía un cambio en su vida, riqueza y abundancia para sobrellevar todas sus responsabilidades familiares. Y rezaba, día tras día “Dios, por favor, te pido que atraigas a mi vida riqueza y abundancia”, y Dios siempre le respondía “si yo quiero ayudarte… ¡pero compra la Lotería al menos!”.

 

Imagen de un pensador chino sobre el mar

Sin hacer nada sucede el mundo. Los seres se despliegan sin necesidad de otra cosa que de ser ellos mismos.

 

Este simple cuentecito ilustra una gran lección vital que hemos de aprender. Si las cosas no son como queremos es porque:

1) Es nuestro ego quien está imponiendo sus deseos y sus falsas necesidades. Todo es perfecto tal cual es, y a veces, por mucho que nos pese, habremos de vivir momentos “malos” y momentos “buenos”. La realidad es variable y el sufrimiento nos hace aprender enormísimas lecciones. Existe un proverbio árabe que dice “Sufrí, aprendí, cambié“.

2) No estamos escuchando a nuestra intuición, a ese Dios interno que nos dice “¡pero compra la Lotería al menos!”. No podemos esperar un cambio real sin mover un solo dedo en esa dirección. Es como quien espera ser un modelo fitness e inflarse a donuts. Todo esfuerzo tiene una recompensa, toda acción conlleva una reacción.

3) No hemos cultivado la atención. ¿Cómo se cultiva la atención? En primer lugar, sabiendo perfectamente qué está sintiendo tu cuerpo (especialmente tu estómago, lo que en oriente se llama Hara). En segundo lugar, determinando qué estás pensando.

 

Y esto está muy conectado con la queja.

 

¿Por qué te quejas? Acéptalo y ríndete

Quejarse tiene un propósito positivo si nos sirve para poner acción donde creemos que lo necesitamos, ya sea sobre nuestra salud, nuestro trabajo, nuestra pareja… o sencillamente, sobre nuestra vida. La queja puede ayudar a tomar conciencia de que no somos felices con nuestra situación actual y propiciar un cambio.

Pero la queja como hábito, como estilo de vida, es un camino nada deseable. Acabamos estando cómodos en la negatividad.

El sufrimiento se hace “tolerable” y cargamos con él hasta que ya no podemos más y decidimos cambiar… o hasta que nuestros días se acaban.

Y ya que desconocemos cuándo vamos a morir, ¿por qué seguir cargando con este peso muerto a las espaldas?

 

 

Wu-Wei como factor que permite el cambio

El sufrimiento proviene de la resistencia que creamos ante las cosas que nos rodean y que forman parte de nuestra vida. Podemos estar descontentos con nuestro trabajo, nuestra pareja (o soltería), nuestra economía, nuestro cuerpo… o una mezcla de todo ello.

Efectivamente, una realidad que crea muchísimo dolor es la resistencia ante nuestro propio cuerpo físico.  Los cánones de belleza nos resquebrajan la autoestima desde que somos niños, y crecemos con multitud de carencias, vacíos emocionales, traumas enterrados y complejos. Y ésta es sólo una ínfima parte del pastel que compone tu ego.

Desde luego, aceptar tu cuerpo es más fácil de lo que parece, pero requiere constancia. Cada vez que te mires en el espejo y veas algo que no te guste (cada cual tiene su complejo favorito), dite a ti mismo “Ok, vale, está bien, lo acepto, no pasa nada”. Repítelo varias veces cada vez que te mires al espejo y/o pienses en aquello que te desagrada de tu cuerpo.

Esto también nos sirve para cualquier aspecto de nuestras vidas. Desesperarse, luchar, resistirse y deprimirse no sirve de nada si verdaderamente quieres un cambio en tu vida.

“Está bien, no pasa nada, lo acepto, me rindo…”

 

Recomiendo encarecidamente el documental Embrace, de Taryn Brumfitt (2016). Gracias Manuel por enseñármelo. Dejo a continuación el tráiler del mismo:

 

 

 

Filosofía del wu-wei

Sé por experiencia que esta es una grandiosa lección vital que, de aprenderla, aligerará tu vida muchísimo.

Para que te hagas una idea, me he pasado la mayor parte de mi vida luchando y rebelándome contra el presente. Nunca nada ha sido como quería (no como quería Yo, sino como no quería mi enorme ego).

Nunca he querido jugar con las cartas que Dios me ha dado, sino que he preferido quejarme, hundirme en la desesperación y dejar pasar la vida, sin vivirla ni disfrutarla.

Mis expectativas siempre han estado completamente fuera de lugar: con respecto a mi familia, a mis parejas, a mis trabajos, mis estudios, mi propio cuerpo… y cuando me pasaba algo que pudiera suscitar algún tipo de alegría en mi vida, enseguida “ocurría” (o me involucraba, mejor dicho) en algún problema o conflicto. Así pues, mi felicidad o infelicidad dependía completamente de lo bien o mal que me fueran las cosas de puertas para afuera.

Es completamente cierto que todos hemos vivido situaciones difíciles y dolorosas, y me temo que, si queremos seguir avanzando, tenemos que seguir enfrentándonos a ellas, con coraje, templanza y fortaleza. Este es el juego de la vida.

Pero precisamente, si queremos cambiar, mejorar, o alcanzar esa fantasiosa felicidad de la que los gurús hablan, antes de nada, hemos de dejar de luchar contra nuestro presente y nuestro pasado. No han sido fáciles las cosas, pero aquí estás, siguiendo en pie.

 

Imagen de un prado con preciosas flores

Simplemente estando, quedándome en ese estar, caía la nieve.

 

El wu-wei para mí representa la esencia del autodescubrimiento. Y como bien dije, no significa “dejar de esforzarse y no mover un dedo en nada, esperando que algo o alguien cambie por ti”, no, en absoluto.

Creo que debemos estar agradecidos con lo que ya hay en nuestra vida y entender que hay cosas que, por mucho que queramos, no pueden cambiar. Y precisamente esta desilusión, esta resistencia a comprender la realidad, es la fuente del sufrimiento.

No tienes ningún dominio ni control sobre la vida de nadie. Cada cual deambula su camino. Por ello, sólo tienes dominio sobre tu propia vida (y con muchos matices).

Si quieres cambiar de vida, comienza por cambiar tu actitud. Acepta las cosas buenas y las cosas “malas”, agradece y, como suele decirse, “espera siempre lo mejor, pero estate preparado para lo peor”.

 

 

Por si os interesa, la frase de Bruce Lee anteriormente citada en su inglés original es:

“Don’t get set into one form, adapt it and build your own, and let it grow, be like water. Empty your mind, be formless, shapeless like water. Now you put water in a cup, it becomes the cup; you put water into a bottle, it becomes the bottle; you put it in a teapot, it becomes the teapot. Now water can flow or it can crash. Be water, my friend”.

 

Foto de la portada: Gotas de agua

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